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Copyright(C): Parroquia S.Juan y S.Andrés de Coin ( Málaga ) Fecha de inicio página el 15 de Febrero del 2009
Discernimiento vocacional

Cómo «discernir»
la llamada de Dios

Todas las oraciones y celebraciones están tomadas de www.diocesismalaga.es


He aquí algunas indicaciones prácticas para hacer el "discernimiento" sobre la llamada de Dios.

1- La calidad de mi vida humana

  • - ¿Cómo es " relación con los que me rodean? ¿Qué carácter tengo? ¿Soy dialogante, sociable, capaz de trabajar en equipo ... ?
  • - ¿Soy responsable de aquello a lo que me he comprometido: familia, estudios, vida profesional, horarios, compromisos diversos (animador, monitor, etc ... )? ¿Tengo un sentido generoso del trabajo? ¿Soy capaz de austeridad y sacrificio?
  • - ¿Cuáles son mis motivaciones de fondo en todo lo que hago?
  • - ¿Soy fiel a los compromisos adquiridos? ¿Doy continuidad a lo que inicio?
  • - ¿En qué contexto y circunstancias nace mi vocación?
  • - Tengo una actitud positiva frente al mundo, o una actitud de huida?

2. La "consistencia" de mi experiencia espiritual

  • - ¿Vivo una fuerte relación personal con Dios Padre-Hijo-Espíritu?
  • - ¿Es Jesucristo alguien amado a quien quiero «imitar» y seguir ya desde ahora?
  • - ¿En qué se concreta mi amistad con Jesús? Oración personal, Palabra de Dios, sacramentos, María, capacidad de conversión, motivación de lo que hago y «estilo de vida», vocación de servicio, etc.

3. Mi sentido de Iglesia

  • - ¿Mi búsqueda es individual: "Mi Jesús y yo"... o me dejo ayudar?
  • - ¿Valoro el acompañamiento personal y también la vida de grupo?
  • - ¿Acepto la guía de la Iglesia (a través de las personas que tienen competencia) en mi camino de maduración y discernimiento? ¿Soy capaz de apoyar y estimular el camino de otros?
  • - ¿Tengo una mirada positiva sobre los otros Miembros de la Iglesia y las diferentes vocaciones?

Mi sentido de misión

  • - ¿Estoy atento a las «llamadas» del mundo, al clamor de las personas necesitadas?
  • - ¿Qué me dice la situación de tantos jóvenes «pobres» y abandonados?
  • - ¿Voy «conociendo» y viviendo el Evangelio y deseo «contagiarlo» a los demás?
  • - ¿Cómo se concreta esto en mi vida ordinaria?
  • - ¿Pienso que es una suerte y un regalo (gracia) poder trabajar por el Reino de Dios?

5. Mis aptitudes ("talentos")

  • - ¿Me conozco bien? ¿Soy consciente de mis cualidades y limitaciones (definitivas o superables): físicas, psíquicas, intelectuales, efectivas ...?
  • - ¿Me acepto como soy? ¿Tengo un buen nivel de autoestima?
  • - ¿Cómo acepto los avisos y correcciones?

6. Mi proyecto

  • - ¿Tengo un Proyecto ya «cerrado», hecho se mis ideas? ¿O me siento libre y disponible para cambiar ese proyecto porque mi preocupación real es amar y servir a Dios lo mejor que pueda?
  • - ¿Tengo una auténtica disponibilidad y una verdadera obediencia a la voluntad de Dios? ¿En qué se concreta?
  • - ¿Me dedico a hacer «turismo espiritual» o me tomo tiempo para madurar y profundizar lo que yo hago, y ver si realmente lo hago desde Dios?
  • - ¿Espero señales extraordinarias para avanzar o voy dando pasos concretos?
  • - ¿Tengo paciencia conmigo mismo (que no significa conformismo): respetando los tiempos de maduración y las lógicas etapas de todo proceso?

7. Mis silencios

 

ORACIONES VOCACIONALES

 

1.- GASTAR LA VIDA

 

Jesucristo ha dicho: “Quién quiera economizar su vida, la perderá;

y quién la gaste por Mí, la recobrará en la vida eterna”.

 

Pero a nosotros nos da miedo gastar la vida, entregarla sin reservas.

Un terrible instinto de conservación nos lleva hacia el egoísmo,

y nos atenaza cuando queremos jugarnos la vida.

 

Tenemos seguros por todas partes para evitar los riesgos.

Y sobre todo está la cobardía...

 

Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida.

Pero la vida Tú nos la has dado para gastarla;

no se la puede economizar en estéril egoísmo.

 

Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no paguen;

hacer un favor al que no lo va a devolver;

gastar la vida es lanzarse aun al fracaso, si hace falta,

sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo.

 

Somos antorchas que sólo tenemos sentido cuando nos quemamos;

sólo entonces seremos luz.

 

Líbranos de la prudencia cobarde,

la que nos hace evitar el sacrificio y buscar la seguridad.

 

Gastar la vida no se hace con gestos ampulosos y falsa teatralidad.

La vida se da sencillamente, sin publicidad,

como el agua de la vertiente, como la madre da cl pecho a su bebé,

como el sudor humilde del sembrador.

 

Entrénanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible,

porque detrás de lo imposible está tu gracia y tu presencia;

no podemos caer en el vacío.

 

El futuro es un enigma,

nuestro camino se interna en la niebla;

pero queremos seguir dándonos,

porque Tú estás esperando en la noche,

con mil ojos humanos rebosando lágrimas.

 

Lucho Espinal

 


 

 

2.- ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

 

Padre bueno,

en Cristo tu Hijo nos revelas tu amor,

nos abrazas como a tus hijos

y nos ofreces la posibilidad de descubrir

en tu voluntad los rasgos

de nuestro verdadero rostro.

 

Padre santo,

Tú nos llamas a ser santos

como tú eres santo.

Te pedimos que nunca falten

a tu Iglesia ministros y apóstoles santos

que con la palabra y los sacramentos,

preparen el camino para el encuentro contigo.

 

Padre misericordioso

da a la humanidad extraviada

hombres y mujeres que,

con el testimonio de una vida transfigurada

a imagen de tu Hijo, caminen alegremente

con todos los demás hermanos y hermanas

hacia la patria celestial.

 

Padre nuestro,

con la voz de tu Espíritu Santo,

y confiando en la materna intercesión de María,

te pedimos ardientemente:

manda a tu Iglesia sacerdotes,

que sean testimonios valientes

de tu infinita bondad

¡Amén!

 

 

3.- ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

 

Jesucristo, Salvador del mundo,

que a orillas del mar de Galilea

llamaste a los Apóstoles

para constituirlos fundamento de la Iglesia

y portadores de tu Evangelio,

te pedimos que hoy sigas fijando tu mirada

en niños y jóvenes de nuestras familias,

parroquias y comunidades,

invitándolos a seguirte en la vida sacerdotal.

Dales luz que disipe sus dudas,

y decisión para que te sigan

y se embarquen contigo en el Seminario.

Infúndeles confianza y sabiduría

para llevar tu Palabra

y el testimonio de tu Amor

a los hombres y mujeres de nuestro tiempo

y del siglo futuro.

Tú que eres nuestro Salvador, ayer, hoy

y por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

4.- TENGO MUCHAS GANAS

 

Jesús tengo ganas de ser amigo tuyo, muchas ganas.

     ¿Me admitirás en tu compañía?

Quiero conocerte por dentro, íntimamente, para admirarte y copiarte.

     Copiarte he dicho, sí, porque aspiro a ser una copia tuya,

     la más perfecta posible, sin dejar de ser yo mismo.

Además quiero pasar contigo largos ratos:

     mirarte, contemplarte, escucharte, hablarte

     con los evangelios en la mano,

     que siempre tienen algo inesperado y nuevo.

Y quiero comprometerme.

     Sí; comprometerme contigo en todas las zonas de mi vida,

     en casa y en la calle, en el trabajo y en los estudios,

     con los amigos y en las diversiones:

     definirme y luchar en todas partes

     por los valores de tu evangelio,

     la justicia y la fe, la solidaridad y la libertad, la paz.

Tendré que esforzarme muchísimo, lo sé,

     contra tantas fuerzas exteriores e interiores

     que me arrastran por otros derroteros.

     ¿Puedes echarme una mano, cariñosa y fuere?

     Lo necesito, te necesito.

Porque yo quiero, quiero de verdad,

     ser tu amigo, conocerte, estar contigo. comprometerme

     y hacerme como Tú, una buena copia tuya.

     Échame una mano, vamos,

     y ahí va la mía, abierta, entera y deseosa.

 

 

5.- ORACIÓN

 

Te entrego, Señor, mi vida; hazla fecunda.

Te entrego, Señor, mi voluntad; hazla idéntica a la tuya.

Toma mis manos; hazlas acogedoras.

Toma mi corazón; hazlo ardiente.

Toma mis pies; hazlos incansables.

Toma mis ojos; hazlos transparentes.

Toma mis horas grises; hazlas novedad.

Toma mi niñez; hazla sencilla.

Toma mis cansancios; hazlos tuyos.

Toma mis veredas; hazlas tu camino.

Toma mis mentiras; hazlas verdad.

Toma mis muertes; hazlas vida.

Toma mi pobreza; hazla tu riqueza.

Toma mi obediencia; hazla tu gozo.

Toma mi nada; hazla lo que quieras.

Toma mi familia hazla tuya.

Toma mis amigos; hazlos tuyos.

Toma mis pecados, mis faltas de amor,

mis permanentes desilusiones. Transfórmalo todo.

Toma mis cruces y déjame volar.

Toma mis flores marchitas y déjame ser libre.

Hazme nuevo en la donación, alegría en la entrega,

gozo desbordante al dar la vida, al gastarme en tu servicio.

 

 

6.- ME LLAMA TU VOZ

 

Desde todos los rincones me está llamando tu voz.

Siento tu mirada en muchos ojos que me miran.

Oigo tu palabra en muchas voces que me gritan.

Y en aquellos que me necesitan, veo tu mano extendida.

Eres tú quien me pregunta

cuando veo ese niño hambriento,

o esa madre extenuada con su hijo a la espalda.

Sé de muchos hombres que no oyen tu Evangelio.

y de otros que malviven en chabolas malolientes

y de muchos más que roban para poder seguir viviendo.

Y todos ellos me gritan en silencio

que no viva tan tranquilo.

¿Qué puedo hacer yo?

Esos niños que juegan en el barro

porque no hay sitio para ellos en la escuela.

y ese hombre sin ganas de vivir

porque no encuentra sentido a su vida.

y tantos otros que sufren en las cárceles,

y los que libres no tienen libertad,

porque otros les niegan la palabra...

pero también en todos ellos,

y desde todos los rincones de la tierra,

me está llamando tu voz..

 

 

7.- ME HAS LLAMADO, SEÑOR

 

¿Me has llamado, Señor?

Cada noche me pregunto

si algún día oiré tu voz...

¿Cómo sabré que eres Tú?

No sé si te presentarás como un amigo

o si me llevarás contigo a otro lugar.

Muchas veces intento poner atención

y tratar de escucharte pero

el silencio lo llena todo y

sólo oigo esa voz interna

que me acompaña cada día.

Sé que estoy en el mundo por algo

y debo descubrir ese motivo.

No es fácil

pero tengo toda una vida por delante.

Trato de adivinar

qué es lo que quieres de mi,

de mi persona.

¿Qué puedo darte yo si

tan sólo soy un adolescente que

lucha por pequeños ideales?

¿Acaso eres Tú esa voz misteriosa?

Se me hace difícil pensar en todo esto

pero no puedo evitar estar un poco asustada

respecto a la vida y la muerte.

Es como.., como si estuviera

solo y perdido en el océano,

sin una salida visible, sin un barco amigo.

Sólo la esperanza permite que siga en pie,

sólo la fe en otra vida me mantiene despierto.

No puedo dejarme llevar por el pensamiento

de una existencia limitada, mortal:

un paseo y... todo se acabó, terminó,

como si de un sueño se tratara.

¡No es posible!

Me volvería loco creyendo esto

Estaré despierto para lo que quieras,

pero siempre tendré la duda de si me llamaste y no oí tu voz.

 

 

8.-  AQUÍ ESTOY, SEÑOR

 

Cristo amigo,

En estos momentos me hallo ante Ti

Comenzando estas CONVIVENCIAS de la que no se cómo voy a salir.

Aún no sé muy bien lo que significan, ni lo que pueden ayudarme,

ni lo que pueden comprometerme, pero quiero decirte que necesito cambiar.

No estoy contento con mi modo de ser, ni con mi modo de pensar y actuar,

con mi modo de amar.

 

Si, Cristo, Amigo, necesito cambiar y creo que en estas convivencias

puedes echarme una mano.

¡Me gustaría encontrarme conmigo mismo...!

con mis compañeros, con lo que de verdad son, no con lo que aparentan ser.

Me encantaría encontrarme con su bondad;

Me encantaría encontrarme con su sinceridad, con su fe.

 

También me gustaría mucho encontrarme contigo, Jesús.

Aunque tengo que confesarte que me das miedo.

Miedo porque no te conozco bien,

miedo porque pienso que vas a exigirme demasiado;

miedo porque vas a pedirme caminar hacia mi conversión,

hacia el mundo desconocido de la paz interior,

y, quizás, hacia la respuesta a tu llamada.

 

Pero, mira, Señor, creo que tengo que arriesgarme de una vez por todas.

¡Ya está bien de tanto “Bacile” estúpido,

de tanto mogollón de tonterías,

de tanta y tanta superficialidad!

 

Ya es hora de empezar a comportarme como un joven de verdad:

con valentía y sin egoísmos,

 

Cristo, Amigo

Ayúdame a tomarte en serio en estas Convivencias.

A participar de ellas con las manos vacías, tendidas hacia tu Cruz,

para que las llenes de tu Paz.

Ayúdame a ser disponible

abierto a tu Palabra,

a tu Presencia,

a lo que quieras pedirme.

 

AQUÍ ESTOY, SEÑOR, HAZ DE MÍ LO QUE QUIERAS.

 

 

9.- POR LAS VOCACIONES MISIONERAS (Lelotte)

 

   Oh Dios, que admitís a los hombres al incomparable honor de asociarlos a Cristo en la obra de la salvación de las almas; dignaos, os suplicamos, multiplicar entre nosotros las vocaciones y las almas verdaderamente apostólicas. Ensanchad vuestra mirada y dilatad nuestros corazones, para que, por encima de intereses y ambiciones terrenas, aspiremos a triunfos superiores a los de la fuerza, para contribuir todos de esta manera, según nuestros medios, a la extensión del Reino de Jesucristo. Amén.

 

10.- ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

 

¡Oh, Jesús!, Sacerdote eterno,

guarda tus sacerdotes bajo la protección

de tu Sagrado Corazón,

donde nada pueda mancillarlos,

guarda inmaculadas sus manos ungidas

que tocan cada día tu sagrado cuerpo,

guarda inmaculados sus labios,

diariamente teñidos con tu preciosa sangre,

guarda puros y despojados

de todo afecto terrenal sus corazones,

que tú has sellado con la sublime

marca del sacerdocio.

Que tu santo amor los rodee y los preserve

del contagio del mundo.

Bendice sus tareas apostólicas

con abundante fruto,

y haz que las almas confiadas

a su celo y dirección,

sean su alegría acá en la tierra

y formen en el cielo

su hermosa e inaccesible corona. Amén.

 

11.- ORACIÓN POR LAS VOCACIONES (Pablo VI)

 

            Jesús, Divino Pastor de las almas, que llamaste a los Apóstoles para hacerlos pescadores de hombres, atrae hacia ti las almas ardientes y generosas de los jóvenes, para hacerlos tus seguidores y tus ministros; hazlos partícipes de tu sed de Redención universal, en favor de la cual renuevas tu Sacrificio sobre los altares.

 

            Tú, Señor, «siempre dispuesto a interceder por nosotros», descúbreles los horizontes del mundo entero, donde la muda plegaria de tantos hermanos pide la luz de la verdad y el calor del amor, para que respondiendo a tu llamada, prolonguen aquí abajo tu misión, edifiquen tu Cuerpo Místico, que es la Iglesia y sean «sal de la tierra», «luz del mundo».

 

            Extiende, Señor, tu amorosa llamada también a muchas almas de mujeres puras y generosas, e infúndeles el anhelo de la perfección evangélica y la entrega al servicio de la Iglesia y de los hermanos necesitados de asistencia y caridad.

 

12.- ORACIÓN POR LAS VOCACIONES  (Juan Pablo II)

 

Señor Jesús, que has llamado a quien has querido, llama a muchos de nosotros a trabajar por ti, a trabajar contigo. Tú que has iluminado con tu Palabra a los que has llamado, ilumínanos con el don de la fe en ti. Tú que los has sostenido en las dificultades, ayúdanos a vencer nuestras dificultades de jóvenes de hoy, y si llamas a alguno de nosotros, para consagrarlo todo a ti, que tu amor aliente esta vocación desde el comienzo y la haga crecer y perseverar hasta el fin.

 

13.- ORACIÓN POR LAS MISIONES

 

            Oh Dios, que quieres que todos los hombres se salven, y vengan al conocimiento de la verdad; envía obreros a tu mies, y concédeles que anuncien tu palabra con fidelidad, para que tu evangelio se propague y resplandezca, y todas las naciones te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

 

14.- POR NUESTRA PROPIA VOCACIÓN

 

¡Señor Creador y Redentor! Tú, que estás presente e invisible en el instante de nuestro primer palpitar, y cuando el agua santa limpia lo más íntimo de nuestra naturaleza pecadora, y en todos los momentos de nuestro agitado vivir hoy, sal a mi encuentro y al encuentro de cada hombre, y señala, con la luz de tu presencia percibida, cuál sea nuestro servicio dentro de la Iglesia y de la comunidad de los hombres, para que, empujados por tu gracia, cumplamos todos y cada uno con nuestra vocación. Señor Creador y Redentor, escucha nuestra plegaria. Amén.

 

 

15.- SEÑOR JESÚS  (En la fiesta de S. José. Día del Seminario)

 

Tú que eres el camino, la verdad y la vida,

aduéñate de mis pasos,

seduce mi libertad

y ven a mi encuentro

para que siempre pueda elegirte

compañero.

 

Sal al paso de quienes van por los caminos

de este mundo

sin saber que tú caminas a su lado

y haz que, al descubrirte junto a ellos,

se dejen alcanzar por ti

y te acojan como al Señor

que se ha hecho hermano.

 

Mira a los jóvenes de nuestra comunidad,

llama y escoge a los que quieras,

disipa sus dudas y sus miedos,

para que se atrevan a seguirte

en el ministerio sacerdotal

y te acepten como amigo.

 

Fortalece a tus sacerdotes

para que, en tu cercanía,

anuncien a todos los hombres,

sus compañeros, hermanos y amigos

quién eres .

 

Quédate con nosotros, a través de ellos,

en la anochecida de este tiempo;

repártenos tu Palabra y tu Evangelio

y pon en ascuas nuestro corazón;

con tu pan y con tu vino

andaremos el camino cada amanecer

para gritar que es verdad,

que estás en medio de nosotros, Resucitado.

 

 

16.- OBLACIÓN       (S. Ignacio de L.)

 

            Tomad, Señor, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer. Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno; todo es vuestro; disponed de ello conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que ésta me basta, sin que os pida otra cosa.

 

17.-  EL PLAN

 

Sucede que yo tenía un plan...

¡Pero no tuve tiempo de contárselo a nadie!

La llamada fue tan fuerte,

tan insistente,

¡que ni siquiera pude hablar sobre mi proyecto!

 

¡Yo tenía un plan de vida!

¡Todo estaba previsto!

Pero el Señor Jesucristo

tenía su plan también.

 

En mi mente atrevida

yo fabricaba castillos;

no aceptaba consejos,

no consultaba a nadie.

 

Pero él se acercó suavemente,

colocó flechas en la ruta

y enderezó mi camino.

 

No fue solamente un sueño

ni una idea cualquiera;

fue una llamada incesante,

insistente, constante,

que me hizo decir que sí,

que sí, al plan de Dios;

que no, al plan que yo tenía.

 

Y ahora, después de este sí,

después de este no,

!yo comprendo!

Sí, yo comprendo...

 

¡Existe un Dios que me llama!,

que me necesita y cuenta conmigo.

 

¡No me preguntes cómo, dónde,

cuándo y por qué!

¡No sabría responder!

¡Lo que sé es lo que ya dije!

Existe un Dios que me llama desde niño.

 

¡Existe un Dios que me llama!

 

18.-  NO ME NECESITABAS

 

No me necesitabas;

ni necesitabas a mi pueblo,

¡ni a nadie!

 

Cuando pediste mi sí,

¡ya ni recuerdo dónde estaba!

En mi afán de andar,

¡ni pregunté hacia dónde llevaba el camino!

No necesitabas

ni a mi persona

ni a mi ser.

Cuando dijiste ven

ya ni recuerdo en qué barco remaba.

En mi afán de andar,

ni pregunté si partía o se quedaba.

 

¡No me necesitabas!

Pero yo sí te necesitaba...

Y viste que no soy ramo capaz de vivir

separado de la vida

si no estoy injertado en ella.

 

No me necesitabas,

pero viste que no pescaría bien

si no abandonaba mis peces;

que no remaría bien

si no dejaba mis remos;

que no navegaría bien

si no renunciaba a mi barco.

 

No me necesitabas,

pero viste que la liberación

sería mal entendida

si no fuese también obra del hombre.

 

Y quisiste necesitar un instrumento.

Y buscaste el menos práctico,

el menos eficiente:

el que ofrecía menos garantía de éxito.

Y pasaste por mi tienda,

por mi barco,

por mi camino...

 

Y dijiste: "Ven conmigo".

¡Y yo fui!

¡Y comenzaste a necesitarme!

No tengo quejas. Creo que fue bueno.

Sobre todo porque ahora soy yo

Quien en todo momento

Te necesito...

 

19.-  UNA VOZ...

 

Una voz en mi interior me dice:

Te necesito.

 

Una voz fuera de mí me dice:

No haces falta.

 

Una voz dentro de mí me dice:

Te elegí para que seas mi amigo.

 

Una voz de fuera me dice:

No te hagas ilusiones.

¡El tiene otros amigos!

 

Una voz interior me habla y dice:

El mundo se siente huérfano.

 

Una voz exterior me dice:

El mundo ya es grandecito

para necesitar un Padre.

 

Una voz interior me dice:

¡Eres libre! La decisión es tuya.

 

¡La voz de fuera calla!

¡Ella sabe que no puede afirmar lo mismo!

 

20.- 

Sin voces misteriosas, pero con claridad

ha llegado hasta nuestro corazón

tu llamada a seguirte.

Estamos decididos a hacerlo.

Sabemos que esto no nos amargará la vida

porque tu palabra es buena noticia,

tu yugo suave y tu carga ligera.

Siguiéndote nos sentimos más libres

y felices a pesar de las dificultades.

La eucaristía y el contacto con los hermanos

nos anima a marchar por tus caminos.

Gracias, Señor, por pronunciar cada uno

de nuestros nombres del mismo modo que

un día llamaste así a tus apóstoles.

Tú eres nuestra ley, nuestro modelo.

Desde la debilidad de nuestra palabra

prometemos, una vez más, seguirte de cerca.

 

Voy con las riendas tensas.

Y refrenando el vuelo,

Porque no es lo que importa

Llegar solo ni pronto

Sino llegar con todos y a tiempo.

 

La vocación es como un itinerario

con señales de pista,

cada señal lleva a la señal siguiente,

sin saber el término definitivo,

más que un conocimiento del futuro,

más que buscar condiciones,

es una gran amistad.

 

 

21.- NECESITAMOS CORAJE

 

Jesús, danos coraje

 

            Jesús, danos coraje

para no dejarnos comer el «coco»

por los «ídolos» que buscan seducir hoy a la juventud,

absolutizando el consumismo, el dinero, el sexo, el tener y el placer.

 

            Jesús, danos coraje

para dignificar más y más al hombre,

que Tú creaste a tu imagen y semejanza,

haciéndolo -por pura y graciosa iniciativa tuya-

hijo de Dios y templo vivo del Espíritu.

 

            Jesús, danos coraje

para no dejarnos abatir por el derrotismo,

que cierra la puerta de la ilusión, a los grandes ideales, al esfuerzo,

y nos impide ser actores y autores de nuestro proyecto personal.

 

            Jesús, danos coraje

para descubrir nuestra «verdadera juventud»,

que deseamos fundamentar sobre la reflexión diaria,

el esfuerzo, los valores y la alegría de compartir.

 

22.- ORACIÓN DEL SIGLO XIV

 

CRISTO no tiene manos,

sólo cuenta con nuestras manos

para hacer su trabajo hoy.

 

Cristo no tiene pies,

sólo cuenta con nuestros pies

para guiar a los hombres

por el sendero de la vida.

 

Cristo no tiene labios,

sólo cuenta con nuestros labios

para hablar de sí mismo

a los hombres de hoy.

 

Cristo no dispone de otros medios

que nuestra ayuda

para conducir a los hombres hasta Él.

Nosotros somos la única "Biblia"

que los pueblos leen ahora,

somos el único mensaje de Dios

escrito en obras y palabras.

 

 

23.- ME LLAMA TU VOZ

 

Desde todos los rincones,

me está llamando tu voz.

Siento muchos ojos que me miran.

Oigo tu palabra

en muchas voces que me gritan.

Y en aquellos que me necesitan,

veo tu mano extendida.

Eres Tú quien me pregunta

cuando veo ese niño hambriento,

o esa madre extenuada

con su hijo a la espalda.

Sé de muchos hombres

que no oyen tu evangelio,

y de otros que malviven

en chabolas malolientes.

Y todos ellos me gritan en silencio,

que no viva tan tranquilo.

¿Qué puedo hacer yo?

Ese hombre sin ganas de vivir

porque no encuentra sentido a su vida,

tantos que viven sin fe

y no conocen el evangelio;

otros que están enfermos

y no encuentran consuelo.

En todos ellos

y desde todos los rincones

de la tierra

me está llamando tu voz.

 

 

24.- RESONANCIAS

 

                Señor, Tu nos sondeas y nos conoces. Sabes cuales son nuestras limitaciones y cuales nuestras posibilidades y nunca nos exiges más de lo que podemos dar.

 

            Hemos aprendido, que en nosotros no hay nada más nuestro que nosotros mismos y te pedimos que nos ayudes a aceptarnos tal y como somos y así poder entregarnos a los demás, porque si no nos amamos a nosotros mismos, ¿cómo vamos a poder amar a los otros?

 

            En nuestras vidas hemos elegido seguirte y hacerlo radicalmente. Ayúdanos a que nuestra vida no sea una copia de lo ya establecido, sino que seamos siempre un pozo de iniciativa y renovación. Sobre todo, queremos soñar, ya que quien no sueña no tiene ilusiones y vive una vida apática.

 

            Haz, Señor, que vivamos plenamente nuestra vida religiosa, para nuestra felicidad y la de nuestra comunidad y si somos elegidos para ser embajadores tuyos en la tierra, haz que consigamos ser de verdad esos "Alter Christus" que todo sacerdote debe ser en el mundo. Queremos cumplir hasta el final la opción fundamental de Cristo:

 

"Hacer la voluntad del Padre".

 

25.-  MIEDO AL SÍ

 

TENGO MIEDO A DECIRTE QUE SÍ, Señor,

porque... ¿a dónde me vas a llevar?...

 

Tengo miedo a arriesgarme,

a firmarte en "barbecho",

de darte un SÍ,

que genere una reacción de "sies" en cadena;

y sin embargo...

¡no tengo paz!

 

Tú me persigues, Señor,

me acechas por todas partes.

Me aturdo con ruido

porque temo oír tu voz;

pero Tú te infiltras en el silencio.

Me desvío del camino al verte,

pero cuando llego al fondo del sendero,

¡ALLÍ ESTÁS TÚ!

 

¿Dónde podré esconderme

si te encuentro siempre?

No, no hay modo de esquivarte.

 

... Pero, es que tengo miedo de decirte que SÍ, Señor.

Tengo miedo de alargarte la mano,

porque la aferras en la tuya...

 

Tengo miedo de encontrarme con tu mirada,

porque me seducirás...

 

Tengo miedo de tus exigencias,

porque eres un Dios celoso...

 

Apuntas hacia mi, pero esquivo el blanco.

Me aprisionas, pero me resisto.

Y sigo combatiendo, sabiendo que estoy vencido.

 

Pero... es que, de veras, ¿se te puede resistir?...

Señor, para que llegue tu Reino y no el mío,

ayúdame a decir que SÍ.

 

Ayúdame a decir que SÍ,

para que se haga tu voluntad y no la mía.

 

 

26.- MADRE... AYÚDAME A DECIR SÍ

 

SEÑORA...

 

la mujer fuerte

la que inspira confianza

la de valor probado en el SI, sin condiciones...

la que creíste

 

OYEME:

 

Da luz a mi inteligencia.

Fortalece mi voluntad indecisa.

Hazme sencillo en mi actuar.

Dame corazón humilde.

 

MARÍA

 

Quiero tener alma grande para que todos tengan cabida en ella.

Quiero ser de interior limpio de donde no brote lo malo.

Quiero ser fuerte en la dificultad.

Quiero pureza en mi vida.

Quiero capacidad de entrega sin esperar correspondencia.

 

MADRE... AYÚDAME A DECIR SÍ

 

El "SI" del trabajo.

El "SI" de la honradez.

El "SI" de la fidelidad.

 

Ayúdame a decir:

 

el "SI" del compromiso con Jesús

el "SI" del amor a los semejantes

el "SI" de la apertura al Espíritu de Cristo Resucitado

el "SI"...

 

TAMBIEN YO QUIERO HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

 

 

27.- FUERZA PARA BUSCARTE.

 

Señor y Dios nuestro,

nuestra única esperanza,

no permitas que dejemos de buscarte por cansancio,

sino que te busquemos siempre

con renovada ilusión.

 

Tú, que hiciste que te encontráramos

y nos inculcaste ese afán por sumergidos

más y más en ti,

danos fuerza para continuar en ello.

 

Mira que ante ti están nuestras fuerzas

y nuestra debilidad.

Conserva aquellas, cura ésta.

Mira que ante ti están nuestros conocimientos

y nuestra ignorancia.

 

Allí donde nos abriste,

acógenos cuando entremos.

Y allí donde nos cerraste

ábrenos cuando llamemos.

 

Haz que nos acordemos de ti,

que te comprendamos,

que te amemos.

 

Acrecienta en nosotros estos dones

hasta que nos trasformemos completamente

en nuevas criaturas.

 

San Agustín.

 

 

28.- ESTA EDAD EN QUE ESTOY, SEÑOR...

 

Esta edad en que estoy, Señor,

abierto a la vida de par en par,

abierto, sin saber el camino, ni la meta,

abierto y con miedo a caminar.

Esta edad, que es mi edad, la que Tú me diste.

Esta edad que yo vivo en encrucijada.

Esta edad en primavera con la que juego tantas veces a lo loco.

 

Yo me aferro, Señor, con mis problemas, y me duelen las cosas cada día.

Vivo como quien nace a una vida nueva;

vivo como quien no quiere vivir como antes;

vivo como quien busca la luz y la libertad;

vivo como quien busca el amor y la verdad;

vivo como quien quiere crecer y llegar a ser hombre sin tomarse en serio la vida.

 

Mi edad, Señor, es la edad de buscar el camino;

mi edad, Señor, es la edad de la vocación, de orientarse en la vida.

Tú me llamas y yo escucho tu voz;

Tú me llamas y también el mundo;

Tú me llamas

y tu voz y otras voces porfían por mi vida que nace de nuevo.

 

Yo quisiera la cumbre y el vuelo alto;

yo quisiera el dominio y el riesgo de la vida;

yo quisiera buscar el norte de mi vida y seguir, paso a paso, hasta la meta.

Tú me llamas, ¿qué me pides?

Tú me llamas, ¿por qué a mi?

¿qué tiene que ver mi vida contigo?

¿Te intereso?

¿vale la pena que Tú te intereses por mi?

 

Amo la vida, ésta que tengo; amo la vida y quiero vivir.

Siento mi cabeza muchas tardes, rota de tensión y otras muchas, vacía.

Soy yo mismo que no encuentro, ni me encuentro.

Soy yo mismo que quiero una respuesta a mi vida, respuesta que no doy .

Señor, que tu luz marque mi vida,

que yo sepa el camino que tengo que abrir,

que tu fuerza empuje mi vida y la gaste en servicio a los hombres.

No quiero ser ave de paso, que pasa sin dejar rastro ni estela.

No quiero ser juguete de la vida, ni capricho de las cosas.

 

Quiero dejar huella de mi paso,

que alguien por mi un día sea mejor.

Aquí estoy, Señor, con esta edad que Tú me diste,

abierto el corazón de par en par a tu llamada.

Aquí estoy, en una edad de vacaciones, buscando el rumbo.

Pide sin miedo,

Señor,  que estoy pronto a responder a tu llamada. ¿QUÉ QUIERES DE MI?

 

 

29.- ENVÍANOS LOCOS (L J. Lebret)

 

¡Oh Dios!, envíanos locos,

de los que se comprometen a fondo,

de los que se olvidan de sí mismos,

de los que aman con algo más que con palabras,

de los que entregan su vida de verdad

y hasta el fin.

Danos locos,

chiflados,

apasionados,

hombres capaces de dar el salto

hacia la inseguridad,

hacia la incertidumbre sorprendente

de la pobreza;

danos locos,

que acepten diluirse en la masa

sin pretensiones de erigirse un escabel,

que no utilicen su superioridad en su provecho.

Danos locos,

locos del presente,

enamorados de una forma de vida sencilla,

liberadores eficientes del proletariado,

amantes de la paz,

puros de conciencia,

resueltos a nunca traicionar,

capaces de aceptar cualquier tarea,

de acudir donde sea,

libres y obedientes,

espontáneos y tenaces,

dulces y fuertes.

Danos locos, Señor; danos locos.

 

30.- HE ENCONTRADO A MI AMIGO

 

Jesús: Tú eres siempre una sorpresa,

eres el amigo que se encuentra sin esperarlo

Y yo te he encontrado.

No esperaba conocerte tan de cerca.

Pero llegaste, como a la Samaritana,

y me has dicho: "Dame de beber".

Como a Zaqueo, elevaste los ojos

hasta el árbol en que estaba,

y me dijiste: "Baja,

que quiero hospedarme en tu casa".

Sabes que te necesito,

y llegas sin que te llame.

Permíteme acompañarte en el camino.

Tú me conoces y sabes lo que quiero,

lo mismo mis proyectos que mas debilidades.

No puedo ocultarte nada, Jesús.

Quisiera dejar de pensar en mí,

y dedicarte todo mi tiempo.

Quisiera entregarme por entero a ti.

Quisiera seguirte a donde quiera que vayas.

Pero ni esto me atrevo a decirte,

porque soy débil.

Esto lo sabes mejor que yo.

Sabes de qué barro estoy hecho,

tan frágil e inconstante.

Por eso mismo te necesito aún más,

para que tu me guíes sin cesar,

para que seas mi apoyo y mi descanso.

¡Gracias por tu amistad, Jesús!

 

31.- DIOS TIENE UN PLAN PARA TI

 

Muchas veces me pregunto el porqué de mi existencia.

Cuantas más calamidades,

desastres, injusticias,

vicio e ignorancia aparecen a mi alrededor,

más necesidades siento de definir mi vida...

¿Por qué existo yo?

¿Para qué?

¿Qué relación tiene mi pobre vida

con este grandioso mundo?

El Padre me crea, con ilusión,

con una misión que realizar:

hacer del mundo verdad, justicia, salvación.

Tengo una misión especial, intransferible

que debo realizar en mi corta existencia.

Por ella existo;

por ella Dios me está dando las cualidades

y posibilidades...

Mi única obsesión:

SER FIEL a la misión

de servicio entre los hombres.

¿BUSCAS UNA VIDA DISTINTA?

ENCUÉNTRALA EN:

 

 

32.- Viniste Como Amigo

 

Llegaste a mí, humilde y discretamente,

para ofrecerme tu amistad.

 

Me elevaste a tu nivel, abajándote Tú al mío,

y deseas un trato familiar,

pleno de abandono.

 

Permaneces en mí misteriosamente,

como un amigo siempre presente,

dándoseme siempre,

y colmando por completo

todas mis aspiraciones.

 

Al entregártenos,

poseemos contigo toda la creación,

pues, todo el universo te pertenece.

Para que nuestra amistad sea perfecta,

tú me asocias a tus sufrimientos y alegrías,

compartes conmigo tus esperanzas,

tus proyectos, tu vida.

 

Me invitas a colaborar en tu obra redentora,

a trabajar contigo con todas mis fuerzas.

 

Quieres que nuestra amistad

sea fecunda y productiva,

para mí mismo y para los demás.

 

Dios amigo del hombre,

Creador amigo de la criatura,

Santo amigo del pecador.

 

Eres el Amigo ideal,

que nunca falta en su fidelidad

y nunca se rehúsa a sí mismo

 

Al ofrecimiento de tan magnífica amistad,

quisiera corresponder

como Tú lo esperas y mereces,

procediendo siempre como tu amigo. Amén.

 

 

33.- Carta a Dios   

 

Hola Dios!!: ¿Cómo estás?... Te escribo para saludarte y porque ahora sí tengo que surtirme, pues la "canasta básica" con que me mandaste al mundo se me ha ido agotando a lo largo de estos años.

Por ejemplo, la paciencia se me acabó por completo, igual que la prudencia y la tolerancia. Ya me quedan poquitas esperanzas y el frasquito de fe, está también vacío. La imaginación también está escaseando por estos rumbos.

También debes saber que hay cosas de la canasta que ya no necesito como la dependencia y esa facilidad para hacer berrinches, que tantos enojos y problemas me han ocasionado.  

Así que quisiera pedirte nuevos productos para la canasta. Para empezar me gustaría que rellenaras los frascos de paciencia y tolerancia (pero hasta el tope), y mándame por favor el curso intensivo "Cómo ser más prudente", volúmenes 1, 2 y 3.

Envíame también varias bolsas grandes, pero "bolsones" de madurez que tanta falta me hace. También quisiera un baúl de sonrisas, de esas que alegran el día a cualquiera. Te pido que me mandes dos piedras grandes y pesadas para atarlas a mis pies y tenerlos siempre sobre la tierra. Si tienes por ahí guardada una brújula para orientarme y tomar el camino correcto, te lo agradecería mucho.

Regálame imaginación otra vez; pero no demasiada, porque debo confesar que en algunas ocasiones tomé grandes cantidades y me empachó. Nuevas ilusiones y una doble ración de fe y esperanza también me caería excelente.

Te pido también una paleta de colores para pintar mi vida cuando la vea gris y oscura. Me sería muy útil un bote de basura para tirar todo lo que me hace daño.

Por favor mándame un frasco de merthiolate y una cajita de curitas para sanar mi corazón, porque últimamente ha tropezado bastante y tiene muchos raspones.

Te pido unos diskettes, porque tengo el cerebro lleno de información y necesito espacio para guardar más.

Te pido muchas zanahorias, para tener buena vista y no dejar pasar las oportunidades por no ver las cosas positivas de la vida. Necesito también un reloj grande, muy grande, para que cada vez que lo vea me acuerde de que el tiempo corre y no debo desperdiciarlo.  

¿Podrías mandarme muchísima fuerza y seguridad en mí mismo, eh? Sé que voy a necesitarlas para soportar los tiempos difíciles y para levantarme cuando caiga,

También quisiera una cajita de pastillas de las que hacen que crezca la fuerza de voluntad y el empeño, para que>me vaya bien en la vida y te pido unas tres o cuatro toneladas de "ganas de vivir", para cumplir mis sueños.

Necesito también una pluma con mucha tinta, para escribir todo lo que pude hacer y lo que no he logrado. Pero más que nada, te pido que me des mucha vida, para lograr todo lo que tengo en mente y para que el día que me vaya contigo, tenga algo que llevarte y veas que no desperdicié el tiempo aquí en la Tierra.

De antemano te agradezco lo que me puedas mandar y te agradezco el doble todo lo que me mandaste la primera vez.

 

Con mucho cariño....

Te adora, tu hijo (a):_____________

 

 

34.- Fuerza para buscarte

 

 Señor y Dios nuestro,

nuestra única esperanza,

no permitas que dejemos de buscarte por cansancio,

sino que te busquemos siempre

con renovada ilusión.

 

Tú, que hiciste que te encontráramos

y nos inculcaste ese afán por sumergidos

más y más en ti,

danos fuerza para continuar en ello.

 

Mira que ante ti están nuestras fuerzas

y nuestra debilidad.

Conserva aquellas, cura ésta.

Mira que ante ti están nuestros conocimientos

y nuestra ignorancia.

 

Allí donde nos abriste,

acógenos cuando entremos.

Y allí donde nos cerraste

ábrenos cuando llamemos.

 

Haz que nos acordemos de ti,

que te comprendamos,

que te amemos.

 

Acrecienta en nosotros estos dones

hasta que nos trasformemos completamente

en nuevas criaturas.

 

San Agustín.

 

35.- PARTIR EL PAN: UN OFICIO CON PLAZAS DISPONIBLES

 

SEÑOR JESÚS

que llamas a quien quieres,

llama a muchos de nosotros

a trabajar por ti,

a trabajar contigo.

Tú, que iluminas con tu palabra

a los que has llamado,

ilumínanos

con el don de la fe en ti.

Tú, que sostienes

en las dificultades, ayúdanos

a vencer nuestras dificultades

de jóvenes de hoy.

Y si llamas a alguno de nosotros

para consagrarlo todo a ti,

que tu amor aliente esta vocación

desde el comienzo

Y la haga crecer y perseverar

hasta el fin.

 

Así sea.

 

 

36.- QUEREMOS ESCUCHAR A DIOS

 

SEÑOR... YO TE BUSCO

 

No me escondas tu rostro.

Mi tierra esta seca, sedienta de ti.

Te necesito.

 

¿Dónde vives, Señor? ¿Como es tu casa?

 

SEÑOR... TU ERES MI AUXILIO

 

Quiero refugiarme a la sombra de tus alas.

 

Quiero oír tu voz en la paz y en el sosiego.

 

Dame valor para seguirte:

aunque cueste,

aunque se rían de mí,

aunque busquen perderme los que dicen mentira.

 

SEÑOR. . .

 

—Hazme encontrar "TU HORA", "MI HORA".

    La hora en que tu Palabra entre en mi y se haga carne conmigo.

 

—Hazme huir del huracán, y del fuego, y del terremoto,

    porque no quiero encontrar un dios falso desde mis odios

          y rencores.

 

    porque no pretendo oír voces de dioses extraños desde el ardor

          de mis egoísmos.

 

    porque no deseo palabras de dioses tranquilizadores

          que acallan la conciencia de servicio y preocupación

          por los hombres.

 

—Háblame, Señor, desde la brisa de la comprensión y del Amor.

 

SEÑOR... YO TE BUSCO

 

 

37 QUIERO DESCUBRIRTE  EN TODO, DIOS

 

 

   Señor de la existencia,

tu mano encuentra, como el sembrador,

el punto justo en que prender el hilo de la vida,

el tiempo en que fundir la llama en barro,

la medida cabal que corresponde al vuelo.

 

   En Ti esta el soplo de nuestros nacimientos,

y el mapa frágil de nuestros horizontes.

Tu tienes, Señor, la llave de cada mirada que brota,

la cuenta atrás de todos los proyectos y esperanzas;

eres la puerta que dispone las entradas y salidas,

el marco en que se encierran,

las luces y las sombras que componen nuestra vida.

 

   Eres, Señor, quien abre el surco y lanza la semilla,

quien amasa la crecida vital de cada ser.

Tú conoces la causa de la noche y del desierto,

por qué el hombre se pierde en laberintos sin sentido,

se ciega al caminar en pleno día,

muere de sed a la anunciada orilla del venero.

Te desconoce a Ti, Dios manantial y origen,

te arroja lejos de su vida.

 

   Danos, Señor, la luz precisa,

el fuerte impulso de tu mano amiga.

Danos, Señor, saber reconocerte.

 

 

 

38.- SERVIDORES DE LA FE

 

 

''Oh Jesús, Buen Pastor de la Iglesia, a ti te encomiendo a nuestros catequistas; que bajo la guía de los Obispos y de los Sacerdotes sepan conducir a cuantos les han sido confiados a descubrir el auténtico significado de la vida cristiana como vocación, para que, abiertos y atentos a tu voz, te sigan generosamente.

 

            Bendice nuestras parroquias; transfórmalas en comunidades vivas donde la oración y la vida litúrgica, la escucha atenta y fiel de tu Palabra, la caridad generosa y fecunda, vengan a ser el terreno favorable para el nacimiento y el desarrollo de una mies abundante de vocaciones.

 

            Oh María, Reina de los Apóstoles, bendice a los jóvenes, hazlos partícipes de tu dócil saber escuchar la voz de Dios y ayúdalos a pronunciar, como tú, un ''sí'' generoso e incondicional al misterio de amor y de elección al cual les llama el Señor''.

 

Juan Pablo II

 

39.- SEÑOR, TU ME ESTAS LLAMANDO

 

Señor, Tu me estas llamando.

Y yo tengo miedo de decirte que sí.

Tu me buscas y yo trato de esquivarte.

Tu quieres apoderarte de mi, y yo me resisto,

y así no acabo de entender

que es lo que deseas de mi.

 

Tu esperas una entrega completa.

Es cierto, y yo a veces estoy dispuesto a realizarla

en la medida de mis fuerzas.

Tu gracia me empuja por dentro

y en esos momentos todo me parece fácil.

 

Pero bien pronto me planto, vacilo,

apenas me doy cuenta de lo que tengo que sacrificar

delante de una dolorosa ruptura definitiva.

 

Señor, sufro en ansia, combato en la noche.

Dame fuerzas para no rehusar.

Ilumíname en la elección de lo que Tú deseas.

Estoy dispuesto, Señor.

 

J. LEBRET

 

 

40     .- A MARIA

 

Virgen María, humilde hija del Altísimo,

en ti se ha cumplido de modo admirable

el misterio de la divina llamada.

Tú eres la imagen de lo que Dios cumple

en quien a Él se confía;

en ti la libertad del Creador

ha exaltado la libertad de la criatura.

Aquel que es nacido en tu seno

ha reunido en un solo querer la libertad salvífica de Dios y la adhesión obediente del hombre.

Gracias a Ti, la llamada de Dios se salda definitivamente con la respuesta del hombre- Dios.  Tu, primicia de una vida nueva, protégenos a todos nosotros en el “SI” generoso del gozo y del amor.

Santa María, Madre de cada llamado,

haz que los creyentes tengan la fuerza

de responder con ánimo generoso al llamamiento divino y sean alegres testimonios del amor hacia Dios y hacia el prójimo.

Joven hija de Sión, Estrella de la mañana,

que guías los pasos de la humanidad hacia el porvenir,

orienta a la juventud del nuevo Milenio

hacia Aquel que es “la luz verdadera

que ilumina a todo hombre”.

Amén.

 


CELEBRACIONES VOCACIONALES

 

1. Rema mar adentro

 

Ambientación

 

Si fuera posible, se podría adornar el recinto en que vaya a desarrollarse la celebración con redes u otros motivos marítimos. Si no fuera posible este símbolo, se puede colgar algún póster con algún símbolo de mar. Una posible sugerencia es el cuadro realizado por Goyo (1982) en que aparece Jesús y una barca junto al mar.

 

Para el tiempo de reflexión sugerimos acompañar la meditación con alguna cinta musical relajada o algún canto apropiado.

 

Monición de entrada

 

La Iglesia necesita jóvenes dispuestos, que quieran seguir a Cristo más de cerca, que quieran, como dice el lema de esta celebración, introducirse en el mar y remar adentro. Jóvenes valientes que quieran dejarlo todo y responder a la llamada de Jesús. La vocación es un don de Dios. Nosotros no somos los autores de las posibles vocaciones. Es Dios quien llama. Nuestra tarea debe ser orar para que haya jóvenes que digan sí.

 

Himno - canto (Pescador de hombres. C. Gabarain)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Lc 5, 1-11)

 

Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír para Palabra de Dios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a una  muchedumbre.

 

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar." Simón le respondió: "Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes." Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

 

Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: "Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador." Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas. Desde ahora serás pecador de hombres." Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.

 

Reflexión

 

Ya desde el comienzo de su ministerio, Jesús echó mano de socios que le ayudaran a extender el Reino de Dios. "Pasando junto al lago de Galilea vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo". ¿Paso casual de Jesús por aquel trozo de playa, o elección deliberada? Dios se sirve se causas ordinarias, pero también busca situaciones. Lo importante es que la mirada de Jesús se detuvo en los dos hermanos. Un día también el Señor pasó junto a mí, en medio de mis ocupaciones ordinarias. Y cada día pasa de nuevo a mi lado. ¿Me hallo siempre atento a su encuentro?

 

Jesús dijo a Simón: "Rema mar adentro y echad las redes para pescar?.

 

Que expliquen los intérpretes como puedan la abundante pesca, que hacía hundir las barcas de Simón y sus compañeros; pero tanto el número de peces capturados como la esterilidad de la noche anterior abogan por la intervención milagrosa de Jesús, que quiere impactar a los pescadores. ¿Quién no tiene en su biografía personal alguna página que obliga a pensar en la presencia indiscutible del Señor?

 

Apoyados en este experiencias, hemos de seguir fiándonos de Jesús, cuando nos invita a rema mar adentro, y esperar la redada. La primera virtud que revela Simón, el pescador, es la obediencia. Podía haberle dicho a Jesús: "Tú entenderás mucho sobre el Reino de Dios, pero aquí el experto en pesca soy yo". Expone, sí, la reciente experiencia negativa, pero obedece: "Por tu palabra echaré la red". Al comienzo de la nueva etapa de Jesús resucitado, Pedro también obedecerá a la sugerencia: "Echad la red a la derecha y hallaréis".

 

Fue en el mismo lago Genesaret y hubo pesca abundante.

 

Volviendo a la primera, Simón junto a la obediencia al mandato de Jesús, muestra la humildad tras el éxito: "¡Señor, apártate de mí que soy pecador!". En este mundo tecnificado corremos el peligro de atribuir las cosas extra que nos ocurren al eficacismo infalible de las previsiones y los medios. Pero en el orden espiritual hemos de decir siempre: "Somos siervos inútiles: sólo hemos hecho lo que debíamos hacer". Y hemos de recordar la advertencia de Jesús: "Sin mí no podéis nada".


Con la obediencia y la humildad, Pedro ya se está preparando para la llamada. Por eso, "Jesús dijo a Simón: - No temas, desde ahora serás pescador de hombres". Marcos añade un "Venid conmigo", que completa el triple elemento de la vocación apostólica: es la iniciativa de Jesús, es para estar con El, es para conquistar hombres. Hoy, hay que quitar hasta la apariencia de coacción en el apostolado. Más bien debe ser una oferta de la opción cristiana, entre otras. Lo del anzuelo y las redes sólo puede significar el atractivo personal de Jesús y su Evangelio. (Folletos con Él. Teología y Biblia, nº 166 - octubre 1997)

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Por la Iglesia de Dios, para que ore siempre como Cristo nos enseñó, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los consagrados, para que encuentren siempre tiempo dedicado a la oración, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los cristianos del mundo, para que la oración sea seguridad en las horas de angustia y duda, roguemos al Señor Te rogamos, óyenos.

 

·         Por la juventud, para que busque en la oración la fuerza y el camino de la verdad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos

 

·         Para que sean muchos los que sientan la llamada a la vida agustino recoleta, y nosotros sepamos ser ejemplo y modelo para ellos, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por todos nosotros, para que en la oración busquemos espíritu de servicio a los demás, roguemos al Señor.

 

Oh Jesús, que con tu ejemplo nos enseñaste a unir nuestra vida a la voluntad del Padre, para salvación del mundo: haz que seamos, por nuestra oración, testigos de la fe y salvadores de nuestros hermanos. Tú, que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

 

Me pongo en tus manos,

haz de mí lo que quieras;

sea lo que sea, te doy las gracias.

 

Estoy dispuesto a todo,

lo acepto todo,

con tal que tu voluntad

se cumpla en mí y en todas sus criaturas,

no deseo nada más, Padre.

 

Te confío mi alma,

te la doy

con todo el amor de que soy capaz,

porque te amo

y necesito darme,

ponerme en tus manos

sin medida,

con una infinita confianza,

porque tú eres mi Padre.

 

(Charles de Foucauld)

 

Canto a María: Madre. Kairoi.


 

2. Sal de la tierra y luz del mundo

 

Ambientación

 

Como símbolos para esta celebración sugerimos una vela encendida y un recipiente con sal. En medio de ellos se puede colocar un recipiente transparente con agua turbia, que simbolizará la postura intermedia en que podemos quedarnos, sin llegar a ser verdadera sal y luz.

 

Recomendamos acompañar los momentos de meditación con una música calmada, por ejemplo, alguno de los casetes de Momentos de paz.

 

Monición de entrada

 

La vocación no es un asunto de razonamientos complicados. La vocación no es para corazones calculadores, miedosos y egoístas. La vocación es problema de amor, y por eso sólo la entienden los corazones grandes y generosos.

 

La vocación es: ser conscientes de que Jesús nos ofrece su amistad. Aceptarla e ir intensificando esa amistad con el trato es ponerse en camino de responder. Poco a poco se irá transformando nuestro corazón y se irá haciendo semejante al de Jesús, convirtiéndonos, así, en verdadera sal de la tierra y luz del mundo.

 

Himno - canto (El que me sigue en la vida)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Mt 5, 1-16)

 

Viendo a la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

 

Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para tirarla afuera y ser pisoteada por los hombres.

Vosotros sois la luz del mundo. […] Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 

Reflexión

 

Este mundo, hoy más que nunca, tiene la necesidad de ver en vosotros hombres y mujeres que han creído en la Palabra del Señor, en su Resurrección y en la vida eterna hasta el punto de empeñar su vida terrena para dar testimonio de la realidad de este amor que se ofrece a todos los hombres. La Iglesia, en le decurso de la historia, no ha cesado de verse vivificada y de alegrarse por la santidad de tantos Religiosos y Religiosas que, en la diversidad de sus vocaciones, fueron testimonios vivientes de un amor sin límites y de Jesucristo. Esta gracia ¿no es para el hombre de hoy como un soplo vivificador venido desde lo infinito, como una liberación de sí mismo en la perspectiva de un gozo eterno y absoluto?

 

Abiertos a este gozo divino, renovando la afirmación de la realidad de la fe e interpretando cristianamente a su luz las necesidades del mundo, vivid generosamente las exigencias de vuestra vocación. Ha llegado el momento de que con toda diligencia os dediquéis a la reforma de vuestra conciencia, si fuere necesario y también a una revisión de toda vuestra vida para una mayor fidelidad.

 

Contemplándoos con la ternura del Señor cuando llamaba a sus discípulos pequeña grey  y les anunciaba que su Padre se había complacido en darles el Reino, Nos os suplicamos: conservad la sencillez de los más pequeños del Evangelio. Sabed encontrarla en el íntimo y más cordial trato con Cristo o en el contacto directo con vuestros hermanos. Conoceréis entonces el rebosar de gozo por la acción del Espíritu Santo  que es propio de aquellos que son introducidos en los secretos del Reino. No busquéis entrar a formar parte de aquellos sabios y prudentes, cuyo número tiende a multiplicarse, para quienes tales secretos están escondidos. Sed verdaderamente pobres, mansos, hambrientos de santidad, misericordiosos, puros de corazón: sed de aquellos, gracias a los cuales el mundo conocerá la paz de Dios.

 

La alegría de pertenecer a Él para siempre es un incomparable fruto del Espíritu Santo que vosotros ya habéis saboreado. Inundados de este gozo, que Cristo os conservará en medio de las pruebas, sabed mirar con confianza el porvenir. Este gozo, en la medida en que se irradiará desde vuestras Comunidades, será para todos la prueba de que el estado de vida escogido por vosotros os ayuda, a través de la triple renuncia de vuestra profesión religiosa, a realizar la máxima expansión de vuestra vida en Cristo. Mirando a vosotros y a vuestras vidas, los jóvenes podrán comprender bien la llamada que Jesús no cesará jamás de hacer resonar en medio de ellos. El Concilio, en efecto, os avisa: Recuerde los religiosos que el ejemplo de su vida es la mejor recomendación del Instituto y la más eficaz invitación a abrazar la vida religiosa.

 

Además, no hay duda de que demostrándoos profunda estima y gran afecto, Obispos, sacerdotes, padres y educadores cristianos, despertarán en muchos el deseo de caminar en pos de vosotros, respondiendo a la llamada de Cristo que no cesa de resonar en sus discípulos. (Exhortación apostólica Evangelica Testificatio, 53-56).

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Para que los pueblos y naciones luchen por los valores del Evangelio, que traen la paz, la justicia y verdadera libertad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Para que los sacerdotes y consagrados anuncien con ilusión el Evangelio de Jesús en el mundo, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Para que siempre haya corazones jóvenes que estén dispuestos a seguir la llamada de Dios y dedicar su vida, como Jesús, los profetas y los apóstoles, al servicio de sus hermanos los hombres, siendo testigos de esperanza, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Para que los hogares cristianos se sientan testigos del Evangelio y fomenten la vocación cristiana de sus hijos, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Para que todas nuestras parroquias y centros educativos se comprometan a ser comunidades evangelizadoras y siembren con la llamada de Cristo entre sus miembros, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Para que proliferen las vocaciones a la vida agustino recoleta en todo el mundo y nosotros seamos responsables de anunciar a Jesucristo y animemos a quienes deciden consagrarse al servicio del Evangelio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Para que todos nosotros seamos verdadera sal de la tierra y luz del mundo, y no nos quedemos a medias, en la desconfianza, en la inseguridad, en el conformismo, en el agua turbia, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

Señor, que has sembrado la esperanza en tu pueblo, concede generosidad y fidelidad a los que llamas a ser hermanos entre los hermanos y testigos de ti, que eres nuestra esperanza, para que al responder al amar de tu gracia, colaboremos para que venga y crezca el reino de tu Hijo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

No te pedimos que hoy

nos saques del mundo;

mas líbranos del mal.

El fermento se pone en la mesa,

no en el arca,

para que haya buen pan,

y sacien los hombres su hambre

haciendo comunión.

La luz no se luce,

pero hace que vean los hombres

el rostro del hermano y distingan

en él el ritmo que lleva el corazón.

La sal no alimenta,

pero se hace sabroso lo insípido

y conserva cuanto está a su alcance

de cualquier corrupción.

La voz no es palabra ni idea,

pero entona el mensaje

y hace que se oiga y se escuche

lo que dice el autor.

Los pies no son el hombre,

pero le llevan: la tierra es escenario

de su movimiento

y el campo de su acción.

Haz, Señor, que los que has elegido

para tu servicio como luz y como sal,

como fermento para la masa humana,

presenten en su palabra

y en su testimonio el evangelio

de la salvación.  Amén.

 

Canto a María: Plegaria Ntra. Sra. de los ángeles. C Gabarain.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


3.     Id, pues al Dueño de la mies y rogadle  que envíe obreros a su mies

 

Ambientación

 

Como símbolo central para esta celebración sugerimos colocar un buen número de velas, de las cuales sólo algunas, pocas, estarán encendidas. El resto estarán apagadas, simbolizando el gran número de los que forman la mies y los pocos que se sienten llamadas a pastorearla.

 

Para los momentos de meditación, sugerimos acompañarla con música de fondo.

 

Monición de entrada

 

La vocación es un misterio grande de fe. Es Dios Padre el que llama todas las cosas a la existencia, toda criatura viviente a la vida, todo ser espiritual al conocimiento y al amor que nos ofrece.

 

Él  llama a todos los hombres para dominar y completar la creación. Pero a algunos les ha llamado en especial  para que le sigan y sean obreros que trabajen su mies. Es el Espíritu del Padre y de Jesús el que continúa haciendo que se oigan en la intimidad de cada uno las llamadas más personales.

 

En este tiempo de gracia y conversión, sentimos la voz de Dios que nos llama y quiere llamar a otros. Oremos hoy juntos por las vocaciones.

 

Himno - canto (Id y enseñad. C. Gabarain)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Mt 20 1, 7)

Y Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión por ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas sin pastor. Entonces dice a sus discípulos: "La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, el Dueño de la mies que envíe obreros a su mies."

 

Reflexión

Loable cosa es que el hombre, en cualquier tiempo, se convierta a Dios […]; mas no sé qué razón sufre dar al mundo la flor de la edad y a Dios la hez de la senectud […] Luego bien nos ha dicho Jeremías que es cosa buena, santa y muy acertada servir a Dios no esperando a la vejez, […] sino con tiempo, en la niñez, ensayándonos y ejercitándonos en el servicio de tan soberano Señor. El cual, viniendo al mundo y haciéndose hombre por los hombres, no empleó en nuestro servicio y remedio el último día o postrero año, antes toda su vida nos dio: la niñez, mocedad y edad perfecta, hasta que murió, en redimirnos la empleó. Diósenos niño para que le sirvamos desde niños, y ofreciósenos mancebo para que nuestra mocedad en sus alabanzas se gaste; finalmente, de treinta y tres años se ofreció en la cruz, para que, siendo adultos, nosotros nos empleemos siempre en le amar, servir y alabar.

No sabría yo, hermano en Cristo, decir, ni bastaría mi lengua declarar, el gozo que mi alma siente al saber que te ha llamado el Señor a la religión en tan tierna edad […], ordenando tu vida conforme a la Regla  de nuestro padre san Agustín […] Mucho deben los que son llamados al mediodía, que es en el medio de su edad; también son deudores al dador de los bienes y tesoros del alma, nuestro Dios, los que a la undécima, allá en su vejez, convierte para sí; mas una manera de deuda nueva tienen los que son llamados a la prima, luego en el mañana de su mocedad, para que más trabajen en la viña de la Iglesia de Dios y vergel de la religión. No ha sido ésta sabiduría tuya, sino encaminada del cielo. (Ep. Rel.: II 458b-459b)

Feliz y bienaventurado el religioso que […] puede decir con la palabra y el corazón aquello del profeta: El Señor me abrió y no me resistí, no me volví atrás. En verdad, ninguna otra voz pudo abrir nuestro oído para que, siguiendo las huellas de los apóstoles, abrazásemos gustosamente la vida religiosa, sino aquella que con tanta fuerza encarece el profeta, cuando dice: La voz del Señor en poder, la voz del Señor en magnificencia. ¡Oh, qué gran poder y cuánta fuerza hay contenida en aquella voz de Jesucristo: Si quieres ser perfecto ve, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme ! […] Esta voz del Señor con poder fue tan eficaz que, abandonadas las riquezas, los padres y los honores, hizo a los que afluyeron a los monasterios vivir en el áspero desierto y en la mayor soledad.

(Alonso de Orozco, Antología de sus obras. Editores: Fundación universitaria española - Universidad Pontificia de Salamanca. Madrid 1991.B. comb. 2, 5, 157-159)

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Para que los pastores de la Iglesia y demás personas consagradas, vivan con gozo, fidelidad y perseverancia su vocación, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Para que las familias cristianas no sean obstáculo para la vocación consagrada de sus hijos, sino que, al contrario, viviendo la fe con autenticidad y creando un clima de oración, faciliten a sus miembros la acogida de la llamada de Dios, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Para que todos los que se formar en nuestros seminarios y noviciados respondan con generosa responsabilidad a la llamada y se preparen adecuadamente para el ejercicio de su misión, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Para que todos nosotros, comunidad cristiana, tomemos conciencia de que la vocación es fruto de la gracia y oremos insistentemente al Señor pidiendo la abundancia de vocaciones que la Iglesia necesita, recordando hoy, especialmente, las vocaciones a la vida agustino recoleta, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos

 

Te pedimos, Señor, que sigas favoreciendo y enriqueciendo a tu Iglesia con los dones de tus vocaciones. Te pedimos que sean muchos los que escuchen y respondan generosamente a tu llamada, para que pueda tu Iglesia alegrarse con su entrega fiel y perseverante. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

 

Señor, hoy también hay

un inmenso gentío que camina maltrecho

y como ovejas sin pastor.

 

Hoy también la mies es mucha

y pocos los obreros.

Tú, que nos dijiste

que en esos momentos rogáramos al Dueño

para que enviase obreros a su mies,

escucha nuestra oración.

 

Te pedimos por todos

los que entregan su vida

para propagar tu Evangelio.

Confórtalos con tu Espíritu.

Anímalos en su duro trabajo.

Dales fuerza

para seguir predicando tu verdad.

 

Haz que su doctrina y testimonio

sean  semilla de ideales nobles

en los jóvenes,

de inocencia en los niños,

de bendición en las familias,

de paz en las naciones,

de amor y esperanza en todos.

 

Suscita corazones generosos

que, siguiendo su ejemplo y entrega,

hagan realidad

la venida de tu Reino a nosotros. Amén.

 

Canto a María: Hoy te quiero cantar. C. Gabarazain.

 


 

4. Jesús, poniendo en él los ojos, le amó

 

Ambientación

 

Como símbolo para esta celebración, se puede colgar un dibujo con unos grandes ojos, que llevará por título el lema de esta celebración: <<Jesús, poniendo en él los ojos, le amó>>.

 

Recomendamos acompañar los momentos de meditación con alguna música suave.

 

Monición de entrada

 

Nos reunimos en esta tarde para orar por las vocaciones. Tendremos como tema de reflexión la escena del joven rico. Es un buen momento para replantearnos el sentido de nuestra vida, a la vez que rogamos al Padre que sean muchos los que vengan a compartir nuestro propósito.

 

La oración por las vocaciones de hoy está marcada por una invitación a ser verdaderos testigos del Señor. Él nos ha convocado para mostrarnos el gozo de compartir la experiencia de nuestra vocación.

 

Himno - canto (Tú, Señor, me llamas. C. Erdozaín)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

Lectura evangélica (Mc 10, 17 22)

Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?" Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sin sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes testimonio falso, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre." Él, entonces, le contestó: "Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud." Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: "Sólo una cosa te falta: vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme." Pero él, al oír estas palabras, se entristeció y se marchó apenado, porque tenía muchos bienes.

 

Reflexión

<<Jesús, poniendo en él los ojos, le amó.>>  Este es el amor del Redentor: un amor que brota de toda la profundidad divino-humana de la Redención. En él se refleja el eternos amor del Padre, que <<tanto amó… al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna>>. El Hijo, lleno de ese amor, aceptó la misión del Padre en el Espíritu Santo, y se hizo Redentor del mundo. El amor del Padre se reveló en el Hijo como amor que salva. Precisamente ese amor constituye el verdadero precio de la Redención del hombre y del mundo. Los Apóstoles de Cristo hablan del precio de la Redención con una profunda emoción: <<Habéis sido rescatados… no con plata y oro, corruptibles…, sino con la sangre preciosa de Cristo, como cordero sin defecto ni mancha>>, escribe San Pedro. <<Habéis sido comprados a precio>>, afirma San Pablo.

La llamada al camino de los consejos evangélicos nace del encuentro interior con el amor de Cristo, que es amor redentor. Cristo llama precisamente mediante este amor suyo. En la estructura de la vocación, el encuentro con este amor resulta algo específicamente personal. Cuando Cristo <<después de haber puesto los ojos en vosotros, os amó>>, llamando a cada uno y a cada una de una de vosotros, queridos Religiosos y Religiosas, aquel amor suyo redentor se dirigió a una determinada persona, tomando al mismo tiempo características esponsales:  se hizo amor de elección. […]

Habéis escogido a Jesús de Nazaret, el Redentor del mundo, escogiendo el camino que Él os ha indicado.

Este camino se llamaba también el camino de perfección. Conversando con el joven, Cristo dice: <<Si quieres ser perfecto…>>; de modo que el concepto de <<camino de perfección>> tienen su motivación en el misma fuente evangélica.  […]

[…]La llamada a la perfección pertenece a la esencia misma de la vocación cristiana. (Exhortación apostólica Redemptionis donum  II, 3,4, 5)

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Por la Iglesia, comunidad de creyentes en Jesús, para que no falten en ella sacerdotes que continúen anunciando la Buena Nueva en el mundo y celebrando la Salvación con sus hermanos, los hombres, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los sacerdotes y consagrados, para que vivan su vocación con generosidad y gozo, y por su testimonio de vida muchos jóvenes se sientan atraídos a revelarlos en su ministerio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los padres cristianos, para que tomen conciencia de la responsabilidad que tienen en la comunidad cristiana y consideren la vocación de sus hijos como un <<don>> de Dios, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por nuestras comunidades parroquiales,  grupos cristianos y centros educativos, para que entre sus miembros se planteen la vocación religiosa y sacerdotal como una necesidad de la Iglesia y como un signo de madurez en la fe, que les lleve a poner su vida al servicio del Evangelio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por el aumento y perseverancia de las vocaciones a la vida agustino recoleta, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los que se forman en nuestros seminarios y noviciados, para que abran su corazón, sin reservas, a la llamada de Jesús, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

Iluminados y animados por tu Palabra, te pedimos, Señor, por todos aquellos que nos sentimos llamados para proclamar tu reino. Sonténnos en las dificultades, confórtanos e los sufrimientos, asístenos en la sociedad, protégenos en la persecución, protégenos en la perseverancia, confírmanos en la fidelidad. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

 

Oh, Señor,

ve delante de nosotros

para guiarnos,

ve detrás de nosotros

para impulsarnos,

ve debajo de nosotros

para levantarnos,

ve sobre nosotros

para bendecirnos,

ve alrededor de nosotros

para protegernos,

ve dentro de nosotros

para que, con cuerpo y alma,

te sirvamos

para gloria de tu nombre.

 

(N. Söderblom)

 

Canto a María: Hija del Padre. C. Gabarain.

 

 


5. María, modelo de consagración y seguimiento

 

Ambientación

 

Una imagen de María preside la celebración. Puede rodearse de velas, que nos representarán a cada uno de nosotros.

 

Puede acompañarse la meditación con cantos marianos.

 

Monición de entrada

 

Alabemos al Señor que ha enriquecido a su Iglesia con el don del sacerdocio, con las múltiples formas de vida consagrada y con otras innumerables gracias, para la edificación del pueblo y servicio de la humanidad.

 

Demos gracias al Señor, que continua dispensando su llamada, a la que numerosos jóvenes y otras personas responden con creciente generosidad.

 

Elevemos nuestra humilde y confiada oración por intercesión de María, Madre de la Iglesia, mujer pobre y humilde, mujer de entera disponibilidad a Dios, modelo para todos los que han consagrado su vida al servicio del pueblo de Dios.

 

Himno - canto (María, Madre de los Apóstoles. C. Gabarain)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Lc 1, 26-38)

 

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando donde ella estaba, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se conturbó ante estas palabras y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir y a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin. María respondió al Ángel: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?" El ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios." Dijo María: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y el ángel dejándola se fue.

 

 

Reflexión

 

María es aquella que, desde su concepción inmaculada, refleja más perfectamente la belleza divina. <<Toda hermosa>> es el título con el que la Iglesia la invoca. <<La relación que todo fiel, como consecuencia de su unión con Cristo, mantiene con María Santísima queda aún más acentuada en la vida de las personas consagradas […] En todos (los Institutos de vida consagrada) existe la convicción de que la presencia de María tiene una importancia fundamental tanto para la vida espiritual de cada alma consagrada como para la consistencia, la unidad y el progreso de toda la comunidad>>.

 

En efecto, María es el ejemplo sublime de perfecta consagración, por su pertenencia plena y entrega total a Dios. Elegida por el Señor, que quiso realizar en ella el misterio de la Encarnación, recuerdo a los consagrados la primacía de la iniciativa de Dios. Al mismo tiempo, habiendo dado su consentimiento a la Palabra divina, que se hizo carne en ella, María aparece como modelo de acogida de la gracia por parte de la criatura humana.

 

Cercana a Cristo, con José, en la vida oculta de Nazaret, presente al lado del Hijo en los momentos cruciales de su vida pública, la Virgen es maestra de seguimiento incondicional y de servicio asiduo. En ella, <<templo del Espíritu Santo>>, brilla de este modo todo el esplendor de la nueva criatura. La vida consagrada la contempla como modelo sublime de consagración al Padre, de unión con el Hijo y de docilidad al Espíritu, sabiendo bien que identificarse con <<el tipo de vida en pobreza y virginidad>> de Cristo significa asumir también el tipo de vida de María.

 

La persona consagrada encuentra, además, en la Virgen una Madre por título muy especial. En efecto, si la nueva maternidad dada a María en el Calvario es un don a todos los cristianos, adquiere un valor específico para quien ha consagrado plenamente la propia vida a Cristo. <<Ahí tienes a tu madre>> (Jn 19, 27): las palabras de Jesús al discípulo <<a quien amaba>> (Jn 19, 26) asumen una profundidad particular en la vida de la persona consagrada. En efecto, está llamada con Juan a acoger consigo a María Santísima (cf. Jn 19, 27), amándola e imitándola con la radicalidad propia de su vocación y experimentando, a su vez, una especial ternura materna. La Virgen le comunica aquel amor que permite ofrecer cada día la vida por Cristo, cooperando con Él en la salvación del mundo. Por eso, la relación filial con María es el camino privilegiado para la fidelidad a la vocación recibida y una ayuda eficacísima para avanzar en ella y vivirla en plenitud. (VC 28)

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Por los pastores de la Iglesia, para que, formados en la escuela de María, Reina de los Apóstoles, sean fieles mensajeros de la Palabra de Dios y dispensadores incansables de su misericordia, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por todos los cristianos, par que, encontrando en María la fuente de la alegría, vivan con autenticidad su propia vocación, dando testimonio de fidelidad radical al mandato del amor, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los jóvenes, para que, a ejemplo de María, busquen la verdad con corazón libre y puro, asumiendo sus dificultades y sacrificios inherentes a la fidelidad radical al Evangelio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por las personas que han dedicado sus vidas al seguimiento de Cristo, para que, mirando a María, sepan ofrecer a todos el testimonio de una entrega generosa y serena, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por el aumento de los llamados a la vida sacerdotal y religiosa. Que sepan ser fuertes y decididos en su opción de vida y encuentren en nosotros ejemplo y testimonio.

 

·         Por nuestra comunidad, congregada esta tarde para alabar a Dios y pedir obreros para su mies. Para que María sea nuestra compañera en la vida y acudamos a ella en los momentos de dificultad.

 

Señor, Dios nuestro, en María encontraste a la mujer perfecta, seguidora de Jesús y fiel a sí misma: concédenos, como ella, poner todas nuestras cualidades al servicio de la expansión de tu Reino. Te lo pedimos a ti, que viven y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración.

Virgen María, humilde hija del Altísimo,

en ti se ha cumplido de modo admirable

el misterio de la divina llamada.

Tú eres la imagen de lo que Dios cumple

en quien a Él se confía;

en ti la libertad del Creador

ha exaltado la libertad de la criatura.

Aquel que es nacido en tu seno

ha reunido en un solo querer la libertad salvífica de Dios y la adhesión obediente del hombre.

Gracias a Ti, la llamada de Dios se salda definitivamente con la respuesta del hombre- Dios.  Tu, primicia de una vida nueva, protégenos a todos nosotros en el “SI” generoso del gozo y del amor.

Santa María, Madre de cada llamado,

haz que los creyentes tengan la fuerza

de responder con ánimo generoso al llamamiento divino y sean alegres testimonios del amor hacia Dios y hacia el prójimo.

Joven hija de Sión, Estrella de la mañana,

que guías los pasos de la humanidad hacia el porvenir,

orienta a la juventud del nuevo Milenio

hacia Aquel que es “la luz verdadera

que ilumina a todo hombre”.

Amén.

 

Canto a María: No fue fácil María. C. Gabarain.


 

6. Llamó a los que él quiso

 

Ambientación

 

La celebración está presidida por doce velas, que representan a los doce Apóstoles.

 

Durante el tiempo de meditación se pueden entonar algunos cánones que se irán repitiendo con mayor y menor intensidad: Ubi Caritas, etc.

 

Monición de entrada

 

La celebración vocacional de este día tiene un marcado carácter de alegría y esperanza. Al final del curso es tiempo de recoger siempre los frutos de todo un año de dedicación y trabajo.

Con una sola alma y un sólo corazón, nos reunimos como verdadera familia, en esta jornada vocacional. Queremos vivir y celebrar nuestro encuentro como verdaderos hijos de Dios. Celebremos el don de la vocación, fruto de  alegría de Dios en nosotros. Sintamos el gozo de vivir la entrega y el amor de Dios y pidamos al Señor que sean muchos los que se sientan llamados.

 

Himno - canto (A tu lado, Señor. Kairoi)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Mc 3, 13-19)

 

Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él quiso; y vinieron donde él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas, el mismo que le entregó.

 

Reflexión

 

Después de las llamadas de algunos discípulos en particular para ser sus apóstoles, Jesús convoca al grupo de los Doce. Vocación colectiva en la que aparece lo esencial del llamamiento religioso.

 

"Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso y se fueron con Él". Este primer colectivo de discípulos reaccionó con la respuesta esencial cristiana: irse con Jesús para estar en su compañía. Queda claro que la iniciativa proviene de Jesús. Por qué, a éstos y no a otros, es un secreto. En este tiempo Jesús nos ha llamado a nosotros para ser religiosos consagrados. ¿Tenemos más méritos que otros cristiano comprometidos para ser seleccionados por el Señor? Esta predilección inexplicable reclama agradecimiento y responsabilidad de nuestra parte.

 

"Estos son los nombres de los doce apóstoles". Desde el impetuoso Pedro hasta el Judas traidor, hay una serie de hombres distintos, con dos parejas de hermanos, un publicano, un fanático y así hasta la docena. Hemos de añadir a esta lista inicial nuestros nombres, pronunciados por Jesús individualmente. Y hemos de preguntarnos: ¿Qué se ha hecho de la primera emoción? ¿La conservamos, o se nos ha evaporado? ¿La hemos alimentado y aumentado, o ya no nos dice nada?

Después de contestarnos sinceramente, queda por analizar el para qué de la llamada a la vida religiosa.

"A los Doce los hizo sus compañeros para enviarlos a predicar". Según esta síntesis programática de la vocación, lo esencial para todos los llamados consiste también en el denominador común de ser compañeros de Jesús; y para lograrlo, fomentar su intimidad con un conocimiento interno que genero mayor amistad. Y al mismo tiempo, junto a la concentración íntima en Jesús, la dispersión hacia los demás, el envío en misión, el apostolado, la difusión del Mensaje en múltiples formas de palabra y obra.

 

"A estos Doce los envió Jesús con estas instrucciones: - No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas extraviadas de Israel". A los que trabajamos apostólicamente en tierras donde la Iglesia está implantada, nos sirve el eslogan de Jesús de ir a los descarriados… (Folletos con Él. Teología y Biblia, nº 166 - octubre 1997)

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Por la Santa Iglesia de Dios, necesitada de pastores, para que sean muchos los llamados al servicio de Dios y de los hombres, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los jóvenes de nuestro mundo, para que sientan la fortaleza del Señor y no tengan miedo a seguir a Jesús en su propia vocación, con radical libertad y absoluta disponibilidad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por las familias cristianas, para que sean hogar donde puedan nacer futuras vocaciones para el servicio de la Iglesia, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por todos los llamados a la vida sacerdotal o religiosa. Para que encuentren en nosotros el necesario aliento, ejemplo y testimonio de vida, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los miembros de nuestra comunidad, para que vivamos con alegría y mayor entrega, cada día, nuestra vocación y fomentemos entre nosotros la auténtica fraternidad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

Escucha, Padre bueno, lo que ahora te hemos pedido y a ejemplo de tu Hijo Jesucristo, haya jóvenes que sean capaces de arriesgar su vida por todos siguiéndole a él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

 

Señor Jesús,

que llamas a quien quieres,

llama a muchos de nosotros

a trabajar contigo.

Tú que iluminaste con tu palabra

a los que llamaste,

ilumínanos con el don de la fe en ti.

Tú que los sostuviste en las dificultades,

ayúdanos a vencer nuestras dificultades

de jóvenes de hoy.

Y si llamas a alguno de nosotros

para consagrarlo como tuyo,

que tu amor caldee esta vocación

desde su nacimiento

y la haga crecer y perseverar

hasta el fin. Amén.

 

(Juan Pablo II)

 

Canto a María: Tú estás cerca. Kairoi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


7. Camino de Emaús

 

Ambientación

 

Un camino echo con piedras o arena preside la celebración. Puede haber algún cartel indicativo que diga "Emaús". También se puede colocar pan y vino en el fondo del camino, pues la Eucaristía es uno de los principales puntos en la meditación de hoy. Junto al pan y el vino, una vela.

 

Durante la meditación puede escucharse alguna música suave.

 

Monición de entrada

 

Nos reunimos para orar por las vocaciones. Tendremos a la vista el pasaje de los discípulos de Emaús. Tenemos que sentir la necesidad de rogar para que este Jesús que se manifestó glorioso en el camino, lo haga , también, en los corazones de muchos jóvenes y en los nuestros propios, para que continuemos la senda por Él iniciada.

 

Himno - canto (Quédate, Señor. C. Erdozain)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Lc 24, 30-32)

 

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran.

Él les dijo: "¿De qué discutís entre vosotros mientas vais andando?" Ellos se pararon con aire entristecido.

Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: "¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?" Él les dijo: "¿Qué cosas?" Ellos le dijeron: "Lo de Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y los hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.

Él les dijo: "¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?" Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras.

Al acercarse al pueblo  a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: "Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado." Y entró a quedarse con ellos. Cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron una a otro: "¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?"

 

Reflexión

La Eucaristía constituye el momento culminante en el que Jesús, al darnos su Cuerpo inmolado y su Sangre derramada por nuestra salvación, descubre el misterio de su identidad e indica el sentido de la vocación de cada creyente. En efecto, el significado de la vida humana está todo en aquel Cuerpo y en aquella Sangre, ya que por ellos nos han venido la vida y la salvación. Con ellos debe, de alguna manera, identificarse la existencia misma de la persona, la cual se realiza a sí misma en la medida en que sabe hacerse, a su vez don para todos.

En la Eucaristía todo esto está misteriosamente significado en el signo del pan y del vino, memorial de la Pascua del Señor: el creyente que se alimenta de aquel Cuerpo inmolado y de aquella Sangre derramada recibe la fuerza de transformarse a su vez en don. Como dice S. Agustín: “Sed lo que recibís y recibid lo que sois” (Discurso 272,1: En Pentecostés).

En el encuentro con la Eucaristía algunos descubren sentirse llamados a ser ministros del Altar, otros a contemplar la belleza y la profundidad de este misterio, otros a encauzar la fuerza de su amor hacia los pobres y débiles, y otros, también a captar su poder transformador en las realidades y en los gestos de la vida de cada día. Cada creyente encuentra en la Eucaristía no sólo la clave interpretativa de su propia existencia sino el valor para realizarla, y construir así, en la diversidad de los carismas y de las vocaciones, el único Cuerpo de Cristo en la historia.

En la narración de los discípulos de Emaús (Lc.24,13-35) S. Lucas hace entrever cuanto acaece en la vida del que vive de la Eucaristía. Cuando “en el partir el pan” por parte del “forastero” se abren los ojos de los discípulos, ellos se dan cuanta que el corazón les ardía en el pecho mientras lo escuchaban explicar las Escrituras. En aquel corazón que arde podemos ver la historia y el descubrimiento de cada vocación, que no es conmoción pasajera, sino percepción cada vez más cierta y fuerte de que la Eucaristía y la Pascua del Hijo serán cada vez más la Eucaristía y la Pascua de sus discípulos.

(Mensaje del Santo Padre para la XXXVII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. 14 de mayo de 2000. La Eucaristía, fuente de toda vocación y ministerio en la Iglesia.)

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Por las comunidades cristianas, para que el Señor suscite en nuestros días hombres y mujeres capaces de arriesgar su vida por todos, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por el Papa, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, para que actúen según la voluntad del Padre y sean fieles a Dios y a todos los hombres, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por todos los jóvenes, para que estén dispuestos a arriesgar su vida en la construcción del Reino de Dios y emprendan el camino de su vocación con decida generosidad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por todas las familias, para que sepan crear un clima cristiano adecuado a las grandes decisiones de sus hijos, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por nosotros, para que nuestra testimonio de vida anime a muchos a abrazar la vida religiosa o sacerdotal, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

Señor Jesús, que has querido llamar a hermanos para que, siguiéndote fielmente te hagas presente en ellos por medio de la vivencia gozosa de su vocación. Escucha la oración de tus humildes siervos, que hoy también te piden la gracia de ser tus testigos, a ejemplo de tu amor, en medio del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

Oh Jesús, Pastor de las almas,

que llamaste a los apóstoles

para hacerlos pescadores de hombres;

atrae hacia ti a jóvenes,

ardientes y generosos,

para hacerlos tus seguidores.

Hazlos partícipes

de tu redención universal.

 

Tú, que siempre estás dispuesto

a interceder por nosotros,

descúbreles el inmenso campo de tu mies

en donde tantos piden

la luz de la verdad,

el calor del amor.

 

Haz que, respondiendo a tu llamada,

prolonguen en la tierra tu misión

y sean nuevos constructores

de este reino que esperamos:

de la gran familia que es la Iglesia. Amén.

 

Canto a María: Virgen sencilla y humilde. Kairoi.


8. Sígueme

 

Ambientación

 

Un gran cartel con el lema de esta celebración vocacional preside el recinto.

 

Durante la meditación pueden entonarse diversos cantos vocacionales.

 

Monición de entrada

 

Nos reunimos en esta tarde para orar por las vocaciones. Jesús sigue llamando, como lo hizo con aquellos primeros discípulos. Habrá dificultades, retos, peligros, pero la confianza en Él lo puede todo. Su llamada inicial lo llena todo: ¡Sígueme!

El tiempo de verano, tiempo de vacaciones y descanso, ayuda a pensar y a plantearse muchas cosas. Oremos hoy por las vocaciones.

 

Himno - canto (Maestro, te seguiré, adondequiera que vayas)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Lc 9, 57-62)

 

Mientras iban caminando, uno le dijo: "Te seguiré adondequiera que vayas." Jesús le dijo: "Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza."

A otro dijo: "Sígueme." Él respondió: "Déjame ir primero a enterrar a mi padre." Le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios."

Otro le dijo; "Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa." Le dijo Jesús: "Nadie que pone la mano en el arado y mira atrás es apto para el Reino de Dios."

 

Reflexión

 

Que la vocación es radicalista lo demuestra ese imperativo de Jesús "¡Sígueme!", que se dirige no sólo a algunos privilegiados de su entorno sino a todos los religiosos de todo tiempo y lugar. La vida consagrada es fundamentalmente una adhesión personal a Cristo. El seguimiento enamorado de Jesús es la quintaesencia indispensable de la consagración.

 

La respuesta radical del religioso a la petición de Jesús "Sígueme" es la que pronuncia ese discípulo anónimo de seguirle en todo lugar y tiempo. Militar en las filas de la vida consagrada es firmar un cheque en blanco a favor de Jesús. Poner toda la fe y la confianza e aquel que afirma: "Quien me sigue no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida". La disponibilidad ante Jesús es la regla de oro del religioso.

 

¿Y que nos depara el seguimiento de Cristo? "El Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza". Jesús no dora la píldora como los líderes políticos y sociales, que ofrecen "el oro y el moro" para reclutar seguidores. Jesús nos habla de su vida desarraigada, sólo guiado por la brújula del servicio a Dios y a los hombres. A todos los consagrados se nos exige coherencia con se Cristo liberado, desprendido de todo por nuestro amor.

 

Es verdad que no a todos en el mismo grado, pero a todos los fieles nos manda Jesús que vayamos a anunciar el Reino de Dios. Los llamados a la vida religiosa activa deben incorporarse totalmente al servicio de la Buena Noticia. "Id y predicad el Evangelio".

 

Sobre la conciencia de os consagrados a la causa de Jesús debe resonar la exclamación de Pablo: "¡Ay de mí si no envangelizare!" Y más aún su afirmación rotunda: "¡No me avergüenzo del Evangelio!"

 

Otra exigencia del seguimiento de Jesús es el preferirle por encima de todos los amores de la tierra, familia incluida. Esto no quiere decir que Jesús invalide el cuarto mandamiento de amar a los familiar. Sólo nos recuerda que por ser Él en cuanto Dios el dador de esos seres entrañables está por encima de ellos y, en caso de incompatibilidad, debe prevalecer nuestro amor hacia Él.

 

Para los llamados a su seguimiento pleno, los consagrados, Jesús propone exigencias mayores. Les dice que su familia, por encima de cualquier otro lazo sagrado que sea, es Él. Si la patria, el partido político o los negocios pueden pedir sacrificios de separación familiar, cuánto más Jesús, nuestro jefe, hermano mayor y Dios. Y esa fidelidad exige perseverancia hasta el fin. En esta sociedad alérgica a los compromisos duraderos y rompedora de promesas, hemos de pedir diariamente a Jesús: "¡No permitas que me aparte de ti!" O mejor: "¡Llévame, Señor, contigo adondequiera que vas…"

(Folletos con Él. Teología y Biblia, nº 166 - octubre 1997)

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

·         Por el Papa, los obispos y presbíteros, para que sepan iluminar especialmente con sus vidas la existencia de los hombres y ser indicadores de caminos válidos para los hombres, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los creyentes en Cristo, para que vivan siempre el seguimiento de su Señor, de tal manera que sean luz de los hombres y sal de la tierra, y, por medio de ellos, los hombres puedan ver y llegar al Padre Dios, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por todos los que se forman en seminarios o noviciados, para que, abiertos a la luz de la palabra de Jesús, se preparen para ser servidores del pueblo, que espera su mensaje y testimonio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los misioneros, sacerdotes, religiosos y seglares, para que Dios bendiga su labor y, entre todos, colaboremos en la construcción del Reino en la tierra, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por todos los que creemos en Cristo, para que, reunidos en comunidad fraternal, seamos germen e instrumento  de salvación en el mundo, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

Jesús, salvador de los hombres, que has querido encomendar las tareas importantes de la historia de la salvación de hombres sencillos, haz que, a ejemplo de san José, protector de nuestra Orden, la vida de tus humildes siervos sea una respuesta fiel a tu llamada. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

 

En tu regazo acunaste a la Iglesia niña en Jerusalén,

con tu mano cariñosa dirigiste su crecimiento,

tus desvelos la acompañaron

cuando se aventuró por los caminos para invitar a los hombres,

a compartir su vitalidad juvenil.

Tu silenciosa presencia alentó sus triunfos

y consoló sus desalientos.

Cuidabas lo que era tuyo: tus hijos, tu patrimonio maternal.

 

Infúndenos el vigor juvenil de otros tiempos:

la osada vitalidad,

el optimismo contagioso

que atraiga a los hombres a emprender la jornada de vida

junto a nosotros, con nosotros, contigo.

Amén.

 

Canto a María: Dichosa tú. C. Gabarain.

 

 

 

 

 


9.  Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres

 

Ambientación

Hoy, de manera especial, queremos que nuestra celebración nos haga tornar la vista atrás y redescubrir nuestra vocación. Como símbolo principal sugerimos colocar el lema de la jornada con una variante:  << … ven conmigo y te haré pescador de hombres.>> En los tres puntos iniciales se iría cada uno de nuestros nombres.

 

Monición de entrada

 

Nos hemos reunido esta tarde para sentirnos comunidad  y orar por las vocaciones. Nuestra sociedad necesita de jóvenes que escuchen la voz de Dios que les llama a seguirle. Hacen falta obreros, nuevos pescadores de hombres, que quieran trabajar en la viña del Señor.

 

Nuestra actitud orante, esta noche, ha de suscitar el deseo y la preocupación por las vocaciones a la vida religiosa, sacerdotal, misionera y laical. Unidos en una sola alma y un solo corazón, dirijamos a Dios nuestra oración confiada.

 

Himno - canto (Te damos gracias. E.V. Mateu)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Mt 4, 18 - 22)

 

Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: "Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres." Ellos al instante, dejando las redes, le siguieron.

 

Siguió adelante y vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos, al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

 

Reflexión

 

"Un poco más adelante vio a Santiago de Zebedeo y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó". ¿Por qué a ellos? ¿No había otros pescadores por la ribera? Jesús llama a cada uno de una manera personal. Lo importante es estar siempre alerta, para que los ruidos parásitos o la distracción no impidan escuchar la llamada divina cuando llegue.

 

"Dejaron a su padre en la barca con los jornaleros y se fueron con él". Debió de ser un aldabonazo tremendo para obtener esa reacción fulminante de abandonar al Zebedeo padre por seguir al rabí Jesús. Fue para los cuatro el comienzo de la gran aventura -la cosa empezó en Galilea-, una aventura que sigue todavía, dos mil años después, y en la que estamos enrolados un millón de religiosas y religiosos. ¿Cómo fue tu llamada? Echa la vista atrás. ¿La recuerdas?

 

Pero no hay que contentarse con el sí inicial. Jesús puede invitarnos a más altas cotas de seguimiento, cuyo techo es ilimitado. ¿Lo hemos dejado todo -y a nosotros mismos- para seguir a Jesús? He ahí un reto permanente y una meta sublime. (Folletos con Él. Teología y Biblia, nº 166 - octubre 1997)

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Por los obispos, sacerdotes y religiosos, para que sean auténtico testimonio y ejemplo de vida para muchos jóvenes que se sienten llamados por Cristo, a una vivencia más radical del Evangelio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los creyentes en Cristo, para que vivan siempre el seguimiento de su Señor, de tal manera que sean luz del mundo y sal de la tierra, y, por medio de ellos, los hombres puedan llegar al Padre, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los jóvenes de nuestros grupos y movimientos, para que, abiertos a la luz de la Palabra de Jesús, se preparen para ser servidores del pueblo que espera su mensaje y testimonio, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por todos nosotros, para que no quedemos indiferentes y anclados antes las necesidades religiosas y espirituales de los hombres, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por todas las familias cristianas, para que, a través de un ejemplo de vida conforme al Evangelio, fortifiquen la fe de sus hijos y favorezcan en ellos el deseo de imitar a Cristo con fidelidad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

Ayúdanos, Señor, en nuestra tarea diaria, y haz que construyamos un mundo que sea una verdadera casa familiar para todos los hombres, en torno a la misma mesa y al mismo pan que Tú nos ofreces. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

 

Señor, Dios nuestro,

haz que el clamor de tu voz llegue a muchos

que se levanten y vivan unidos en ti.

Prepara sus corazones con tu palabra,

de modo que se dispongan a evangelizar a los pobres

y a cuidar de tu mies abundante.

Señor, que todos los llamados a la vida agustino recoleta

escuchen tu voz y puedan cumplir tu voluntad.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Canto a María: María, música de Dios.

 

 

 

 

 

 


10.                 Dejándolo todo, se levantó y lo siguió

 

Ambientación

 

Hoy día, probablemente, el tiempo sea una de las cosas que más apreciamos. Por ello, como símbolo de abandono de aquello que más estimamos, proponemos, como símbolo para esta celebración, dejar todos nuestros relojes y otros que se puedan encontrar, junto al altar o en un lugar visible. El animador local puede hacer una monición de entrada que invite a este acto. Nosotros no lo hemos hecho para que la monición que proponemos pueda servir a todos.

 

Monición de entrada

 

Celebramos hoy la jornada de oración por las vocaciones. Centraremos nuestra reflexión en la vocación de Mateo, una llamada peculiar de Jesús y una respuesta radical por parte de Leví.

Sintamos la necesidad de renovar la vitalidad de  nuestra vocación y oremos al Padre para que sean muchos los que, sin vacilaciones, opten por una entrega radical al Evangelio.

 

Himno - canto (A tu lado, Señor - Jesucristo, yo siento tu voz))

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Lc 5, 27-28)

 

Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuesto, y le dijo: "Sígueme." Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.

 

Reflexión

 

Jesús llama a otro para su equipo inmediato de colaboradores fijos.

 

Después de los cuatro pescadores, un agente del fisco extranjero, pagano y ocupante. Jesús no hace excepción excluyente de personas. Nosotros, sí: en nuestra obras y ministerios a veces discriminamos a los "escandalosos": madres solteras, no practicantes, anticlericales, marginados… Hemos de agradecer a Jesús que nos llamara a su servicio, siendo malos o peores que otros no llamados igualmente. Predilección que debería actuar siempre de motor incansable en el estímulo de nuestro seguimiento permanente.

 

"Él se levantó y lo consiguió". Qué fuerza debió tener la llamada de Jesús, que arrastraba con una sola palabra. Y qué prontitud y fidelidad las de Mateo, que le dan coraje para romper las cadenas que atan corto al dinero, y sigue incondicionalmente al Señor. Su respuesta fue inmediata y rotunda; no puso condiciones, como otros, para seguirle: liquidar cuentas, cerrar el ejercicio fiscal, buscar sustituto… Simplemente, se levanta y sigue a Jesús: doble actitud de todo buen consagrado. Alzarse de la postración adocenada o de la desgana, y seguir a Jesús en sus actitudes y en su misión. Nada hay comparable a eso en la vida. Mateo no dudó un instante en dejar sus ganancias y ocupación. En lugar de la clásica "imitación de Cristo" hoy se habla mucho del "seguimiento de Cristo". Pero, ¿se practica?

 

En las llamadas concretas a la vida religiosa y dentro de ella, hemos de seguir a Jesús con la prontitud y fidelidad de Leví. Y con su alegría, ya que le ofreció un banquete para agradecer y celebrar su vocación. No hay que mirar tanto el "sacrificio" que supone el seguimiento de Jesús cuanto su vertiente gratificante. (Folletos con Él. Teología y Biblia, nº 166 - octubre 1997)

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Por el papa, los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, para que sean testigos vivos del Evangelio de Jesucristo y lo anuncien con valentía, inundados siempre de la fuerza del Espíritu Santo, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos..

 

·          Por toda la Iglesia que ha renacido de la fuente bautismal, para que, renovada con los sacramentos pascuales, acreciente cada vez su generosidad y su amor hacia todos, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por aquellos que sufren en el cuerpo y en el espíritu. Por los pobres, enfermos, abandonados, tristes, desvalidos. Para que encuentren en Cristo la verdadera alegría en su vida, y nosotros seamos capaces de ayudarlos con nuestra disponibilidad, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Por los jóvenes, para que surja en el corazón de muchos el deseo de seguir el estilo de vida de Jesucristo, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

Oh Dios, Verdad y Bien supremo. Escucha complacido las súplicas que te hemos presentado. Dígnate concedernos aquellos que, con fe, te hemos presentado. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

 

Señor, no tienes manos,

tienes sólo nuestras manos

para construir un mundo nuevo

donde habite la justicia.

Concédenos, Señor, fortaleza y entrega.

 

Señor, no tienes pies,

tienes sólo nuestros pies

para poner en marcha

a los hombres por el camino de la libertad.

Concédenos, Señor, comprensión y estima.

 

Señor, no tienes labios,

tienes sólo nuestros labios

para proclamar al mundo

la Buena Noticia de tu Evangelio.

Concédenos, Señor, sabiduría y consejo.

 

 Señor, no tienes medios,

tienes sólo nuestra acción para lograr

que todos los hombres sean hermanos.

Concédenos, Señor,

ser testigos de tu Evangelio. Amén.

 

Canto a María: María, Madre del dolor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


11.                 Venid y lo veréis

 

Ambientación

 

Como símbolo para estar celebración, sugerimos colocar un espejo en el que nos veamos reflejados. Sobre él deberá aparecer el lema de la jornada<<venid y lo veréis>>. Acercarse a Jesús, seguirle a Él es levantarnos y ponernos en camino descubriendo su rostro y presencia en nosotros. Es lo que pretendemos simbolizar con el espejo.

 

Monición de entrada

 

Jesús nos invita a su seguimiento: <<venid y lo veréis>>. Celebramos hoy la jornada de oración por las vocaciones. Tenemos que ser conscientes de la necesidad de orar para que sean muchos los que den el paso decisivo. Pidamos al Padre de todo y de todos por las vocaciones.

 

 

Himno - canto (Me has seducido, Señor)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Jn 1, 35-42)

 

Al día siguiente, se encontraba de nuevo allí Juan con dos de sus discípulos. Fiándose en Jesús que pasaba, dice: "He ahí el Cordero de Dios." Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se vuelve, y al ver que le seguían les dice: "¿Qué queréis?" Ellos le respondieron: "Rabbí -que quiere decir, 'Maestro'- ¿dónde vives?" Les respondió: "Venid y lo veréis." Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.

 

Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Éste se encuentra al amanecer con su hermano Simón y le dice: "Hemos encontrado al Mesías" -que quiere decir, Cristo. Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas" -que quiere decir, 'Piedra'.

 

Reflexión

 

Los primeros que acceden a Jesús son dos discípulos del Bautista: Juan y Andrés. Aunque la vocación es un regalo personalizado de Dios, también funcionan las mediaciones. Ambos seguidores de Jesús ya estaban enrolados en un grupo espiritual, con ganas de mejorar. También mucho cristianos recibimos la llamada a la consagración plena desde alguna plataforma seglar apostólica. Por ello hemos de dar gracias a Dios por esa estructura, y sobre todo por las personas que nos sirvieron de trampolín para sumergirnos de lleno en Jesús.

 

Juan y Andrés siguen a Jesús porque el Bautista lo presentó como "el cordero de Dios", el Santo, el Justo, el Inocente. Les atrae la personalidad del Consagrado por Dios. No dudan en dejar a Juan por Jesús porque saben que ésa es la voluntad y la misión del Bautista: ser antecesor en intermediario. Debemos alegrarnos de que nuestros posibles seguidores nos dejen para seguir más de cerca de Jesús, ya sin necesidad de nosotros. "Conviene que Él crezca y yo disminuya".

 

Aparentemente, la iniciativa es de Juan y Andrés, al reclamo del Bautista: "Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús". Pero el tirón, el atractivo es de Jesús. Y también la primera palabra: "¿Qué buscáis"?. Hemos de recordar, más con eficacia que con nostalgia, esa primera pregunta de Jesús a cada uno de nosotros: "¿Qué buscas?", ¿Qué quieres?". Seguramente brotará la alegría en nuestro corazón por haberla escuchado y secundado.

 

En realidad, Juan y Andrés no buscaban algo sino a Alguien. La vocación es interpersonal. No son las cosas -apostolado, Reino, …- lo que imanta, sino el gancho que brota de la persona de Jesús. Así ocurre en toda vocación profunda. Y si empieza por "cosas", ha de terminar en Jesús para que sea auténticamente cristiana.

 

Jesús provoca la experiencia personal. No les explica dónde y cómo vive; les conduce a su terreno: "Venid y lo veréis". Cristianismo y vocación consagrada no son teoría, sino práctica de conocimiento interno de Jesús; no tanto saber de, cuanto saber a Jesús.

 

"Entonces fueron". Juan y Andrés "vieron donde vivía y se quedaron con Él aquel día". Los primeros discípulos vieron que Jesús vive a la intemperie, en plena disponibilidad, sin tener donde reclinar la cabeza de manera fija.

 

No basta agradecer aquel primer contacto personal con Jesús; hay que provocar nuevos con la meditación, contemplación frecuente hasta grabar la hora del encuentro. "Serían las cuatro de la tarde".

 

Además, hay que compartir el hallazgo. "Andrés encuentra a su hermano Simón y le dice: - Hemos encontrado al Mesías". La primera consecuencia del contacto con Jesús no es quedárselo en exclusiva, sino compartirlo.

 

También nosotros, tras experimentar a Jesús, hemos de ofrecer nuestras vivencias cristianas a quien quiera conocerlas. Alguien habrá necesitado o deseoso de conocer experiencias vocacionales. "Y lo llevó a Jesús". Andrés no se contente con hablar con Jesús, sino que atrae a su hermano hacia Él. La labor apostólica es hablar y actuar. No forzar, pero sí sugerir, orientar, acompañar.

 

"Jesús se lo quedó mirando y dijo: - Tú eres Simón… Te llamarás Pedro". Mirada personalizada de Jesús. También la tuvo hacia el joven rico y hacia todos cuantos conectan con Él a lo largo de la historia. Hemos de agradecer la mirada de Jesús: la primera que nos deslumbró y las siguientes; no rehuir sus ojos, sino buscarlos. Y recordar también su voz creadora: "Tú eres Fulano. Tú te llamarás Consagrado". (Folletos con Él. Teología y Biblia, nº 166 - octubre 1997)

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Oh Dios, que por medio de tu Hijo mostraste a los hombres el camino de la verdad, haz que todos te reconozcan a ti, Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Oh Dios, que quieres la salvación de todos los hombres, concede a nuestros misioneros eficacia en sus trabajos, para que la luz del Evangelio llegue a todos los rincones de la tierra, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Oh Dios, que quieres que seamos signo de Cristo y de la Iglesia, haz que la Iglesia se renueve sin cesar en las tareas apostólicas, sirviendo fielmente a tu pueblo santo, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Oh Dios, cuyo Hijo llamó a amigos suyos a los Apóstoles, bendice e incremente los trabajos apostólicos de nuestra Orden y concédenos abundantes vocaciones religiosas y sacerdotales, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Oh Señor, dueño de la vida y de la muerte, recibe benigno, la plegaria que te dirigimos por nuestros religiosos, religiosas, sacerdotes, familiares y bienhechores difuntos, y concédeles la paz sin ocaso.

 

Acoge, Padre las súplicas que, nosotros, tus siervos te dirigimos. Fortalece nuestra fe y haz que sean muchos los que elijan continuar nuestros pasos en la familia agustino recoleta. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

Trinidad Santísima, beata y beatificante,

haz dichosos a tus hijos e hijas

que has llamado a confesar la grandeza de tu amor,

de tu bondad misericordiosa y de tu belleza.

 

Padre Santo, santifica a los hijos e hijas

que se han consagrado a ti para gloria de tu nombre.

Acompáñales con tu poder,

para que puedan dar testimonio

de que Tú eres el Origen de todo,

la única fuente del amor y la libertad.

Te damos gracias por el don de la vida consagrada,

que te busca en la fe y, en su misión universal,

invita a todos a caminar hacia ti.

 

Jesús, Verbo encarnado, así como has dado

tu forma de vivir a quienes has llamado,

continúa atrayendo hacia ti a personas que,

para la humanidad de nuestro tiempo,

sean depositarias de misericordia,

anuncio de tu retorno,

y signo viviente de los bienes

de la resurrección futura.

¡Ninguna tribulación los separe de ti

y de tu amor!

 

Espíritu Santo, Amor derramado en los corazones,

que concedes gracia e inspiración a las mentes;

Fuente perenne de vida,

que llevas la misión de Cristo a su cumplimiento

con numerosos carismas,

te rogamos por todas las personas consagradas.

Colma su corazón con la íntima certeza

de ha haber sido escogidas para amar, alabar y servir.

Haz que gusten de tu amistad,

llénalas de tu alegría y de tu consuelo,

ayúdalas a superar los momentos de dificultad

y a levantarse con confianza tras las caídas,

haz que sean espejo de la belleza divina.

Dales el arrojo para hacer frente a los retos

de nuestro tiempo y la gracia de llevar a los hombres

la benevolencia y la humanidad

de nuestro salvador Jesucristo. Amén.

(VC 111)

Canto a María: Madre de los hijos pobres.

 

 

 

 

 


12.                 Como el Padre me amo, yo os he amado

 

Ambientación

 

Sumidos en el ambiente navideño, únicamente sugerimos que se coloque un niño Jesús bien visible, que presida nuestra celebración de hoy.

 

Monición de entrada

 

Nos reunimos en esta tarde para orar por las vocaciones. Es, también, momento, al final del año, de reflexionar sobre nuestra vocación, nuestra entrega incondicionada al Padre. Al final de nuestra vida, se nos examinará del amor.

 

Nuestra reflexión tiene como telón de fondo la vocación. Oremos para que este estilo de vida sea acogido por muchos y tengamos una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios.

 

Himno - canto (Como el Padre me amó)

 

Salmos (del día o los propuestos para la celebración)

 

Lectura evangélica (Jn 15, 9 - 17)

Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo siervos, porque el sirvo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre, os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado a que vayáis y deis fruto, y un fruto que permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros.

 

Reflexión

 

Preces

 

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada.

 

·         Padre Santo, que quisiste que tu Hijo, resucitado de entre los muertos, se manifestara en primer lugar a los apóstoles, haz que también nosotros seamos testigos de Cristo hasta los confines del mundo, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Padre Santo, que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Noticia a los pobres, haz que sepamos proclamar el Evangelio a todas las criaturas, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Tú que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la palabra, danos también a nosotros sembrar nuestra semilla con nuestro trabajo, para que, alegres, demos fruto con nuestra perseverancia, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Tú que enviaste a tu Hijo para que reconciliara el mundo contigo, haz que también nosotros cooperemos a la reconciliación de los hombres, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

·         Tú que nos has llamado a seguirte ... haz que, con nuestro testimonio personal y comunitario, atraigamos operarios generosos a tu mies, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

 

Escucha, Padre, la oración que te dirigimos. Concédenos que, fieles a nuestra vocación y gozosos por el nacimiento de tu Hijo en la tierra, vayamos por todo el mundo proclamando tu Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Padrenuestro

Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

 

Oración

 

María: Tu vida fue una entrega total a Dios.

Él te escogió para la más alta vocación en la tierra:

Ser la madre de Jesús, nuestro Salvador.

 

Tu sí del primer momento, se prolongó en fidelidad

 a todo lo largo y ancho de tus días.

La voluntad de Dios fue tu alimento,

su palabra el impulso para todos tus actos.

 

María, Virgen fiel, ayúdanos a estar atentos

para descubrir la voluntad de Dios en cada uno.

Danos fortaleza para aceptar lo costoso,

lo amargo y difícil de nuestra vida;

danos constancia para cumplir hasta el fin,

lo que reclama la vocación que Dios nos ha dado.

Y haz que otros jóvenes quieran seguir el ejemplo

de todos los que dicen Sí. Amén.

 

Canto a María: María de Jesús.

 






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